SANTA CORONA

Cristiana de Siria, mártir a los 15 años, durante la persecución del emperador romano Marco Aurelio, alrededor del año 165.

Santa Corona es venerada, especialmente en Austria y Baviera, como la santa patrona de cazadores de tesoros y contra las epidemias.

SAN BLAS

San Blas de Sebaste fue un médico, obispo de Sebaste (actual Sivas, Turquía) y mártir cristiano del siglo IV.

Se le invoca contra la tos y demás enfermedades de la garganta y del sistema respiratorio en general; también es santo patrono de los otorrinolaringólogos.

SAN GIL

San Gil o san Egidio abad fue un cenobita del siglo VI, originario de Atenas. Vivió como ermitaño cerca de Marsella, hasta que fue descubierto y ordenado sacerdote; luego fue abad de un convento.

Es invocado contra la peste, es decir, contra las epidemias, y para hacer una buena confesión.

SAN CARALAMPIO

San Caralampio fue un obispo de Asia Menor, mártir en el año 202, cuando tenía 113 años.

Los municipios de Comitán y Altamirano, Chiapas, comenzaron a darle culto en 1850. Durante una epidemia, sólo la región de Comitán más cercana a un rancho donde había una imagen del santo no padeció la enfermedad.

Se le invoca contra las epidemias, los «aires contagiosos» y los terremotos. Así dice una oración dirigida a él:

Caralampio, varón santo,
hoy te llaman tus devotos.
Si de Dios mereces tanto,
líbranos de terremotos
y del volcán y su espanto.

Caralampio, victorioso
del satánico furor,
del aire y mal contagioso
sé nuestro libertador.

SANTA ROSALÍA

Virgen y eremita italiana de origen noble que vivió en el siglo XII. Se fue a vivir a un monte, alejada para hacer penitencia. Murió sola, y su cuerpo sólo fue descubierto varios siglos después. Es defensora contra enfermedades y pestes.

SAN SEBASTIÁN

Militar romano y mártir cristiano del siglo III. Por la intercesión de san Sebastián la ciudad de Roma fue liberada de una gran epidemia en el año 680. Desde mediados del siglo XIV, con motivo de la peste negra, la popularidad de este santo creció.

SAN ROQUE

San Roque de Montpellier fue un santo francés, patrono contra las epidemias, pues auxilió a los enfermos durante la peste de 1315, enfermedad que luego contrajo y por la que sufrió el rechazo en el mismo hospital donde había ayudado. Se curó, pero quedó desfigurado, y se fue de su patria por 8 años; de vuelta nadie lo reconoció y lo acusaron de espía, siendo encarcelado por 5 años hasta su muerte. Junto a su cuerpo se encontró una tablilla que decía: «Quien le implore se librará de la peste».

TEMA DE LA SEMANA: LOS SANTOS QUE TRABAJARON POR LA SALUD

Publicado en la edición semanal digital de El Observador del 22 de marzo de 2020 No.1289