Existe una viva discusión sobre si Dios castiga o no en este mundo o incluso en el otro. En siglos pasados se predicaba demasiado la justicia de Dios, y se olvidaba anunciar la misericordia, mientras que ahora se da por hecho que el Altísimo no aplica justicia sino sólo misericordia, por lo que perdona todo a todos sin necesidad de que el pecador se arrepienta, pida perdón y haga firme propósito de enmienda; y, según tal postura, la pandemia no puede ser una llamada de atención de parte de Dios.

“Se dice de Jesús que pasó por esta vida haciendo el bien, luego no puede querer este flagelo de la pandemia del coronavirus”, opina Juan del Río Martín, arzobispo castrense español. El benedictino y exorcista italiano Gennaro Lo Schiavo ve en este coronavirus una “obra del diablo” en cuanto a que “Dios no envía el mal, pero lo permite para el bien”; y reflexiona: “Estamos en el tiempo en que vivimos como si Dios no existiera. Por eso esta epidemia, si se entiende bien, puede convertirse en una purificación”.

Monseñor Ramón Castro Castro, obispo de Cuernavaca, en referencia al covid-19, ha hecho este llamado: “Hijos, Dios no está hablando, está gritando, vamos a escuchar… Un pequeñísimo, microscópico virus, viene a decirle hoy a la humanidad: … ni tu éxito, ni tu dinero, ni tu poder te van ayudar, date cuenta quién eres, no juegues a ser Dios”.

TEMA DE LA SEMANA: ¿DÓNDE ESTÁ DIOS EN ESTA PANDEMIA?

Publicado en la edición semanal digital de El Observador del 26 de abril de 2020 No.1294