Si la santidad es posible hasta en los adolescentes y los jóvenes de hoy, entonces también es posible para los niños. Aquí hay un claro ejemplo de ello:

Anne Gabrielle Caron nació el 29 de enero de 2002 en Toulon, Francia, en el seno de una familia católica practicante. Su papá es un oficial naval submarino, y su madre una profesora de letras clásicas.

En general fue una niña tierna y de carácter tranquilo. En 2004 le nació un hermanito, François-Xavier, y Anne Gabrielle experimentó una crisis de celos; sin embargo, después de ello, teniendo dos años y medio de edad, comenzó a poner atención ante el sufrimiento de los demás. Frente el crucifijo de la iglesia que frecuentaba su familia, dijo:

“Jesús. Él está herido. Lo consolaré”. Y agregó que quería ofrecer sacrificios “para quitar espinas de la corona de Jesús”.

En 2005 salvó a su hermanito François-Xavier de morir, al alertar al adulto presente, que no vio que el niño se estaba ahogando en silencio.

En septiembre de 2007 ingresó a la escuela, donde hizo amigos; pero si en el patio veía a un niño solo, no dudaba en intentar acercarlo al grupo o, en caso de fallar, se ponía a jugar con él.

En el verano de 2008, Anne-Gabrielle se quejó de dolor en la pierna derecha; sus papás pensaron que se debía a un paseo por los Alpes, donde quizá se había lastimado. Pero el dolor fue empeorando, la niña cojeaba y llegó un momento en que el malestar la despertaba todas las noches.

Su noche oscura

En febrero de 2009 una biopsia ósea reveló que Anne Gabrielle tenía sarcoma de Ewing, que es un cáncer óseo muy agresivo.

Ella tenía 7 años cuando comenzó a ser tratada en el hospital de Timone, en Marsella. La enfermedad ya había producido numerosas metástasis.

Empezó a tener dudas de fe. Llegó a decir: “Cuando veo que tan pocas personas creen en Dios, me pregunto si realmente existe”.

Y, sobre su situación particular, Anne Gabrielle se preguntaba una y otra vez: “¿Por qué Dios me ha elegido a mí para esto?”. Finalmente un sacerdote la ayudó a comprender que si bien no podía saber la respuesta, lo que sí podía hacer era dar sentido a sus sufrimientos ofreciéndolos en unión con los sufrimientos de Jesucristo. Y ella aceptó.

En marzo de 2009 Anne Gabrielle comenzó su primera quimioterapia, la cual tuvo que enfrentar sola porque su madre estaba dando a luz a su tercer hijo, una niña a la que llamaron Alix.

Ante los efectos adversos de la quimioterapia —úlceras bucales, náuseas, vómitos, pérdida del cabello, etc.—, Anne-Gabrielle recurrió a Cristo y a la Virgen María.

El 30 de abril de 2009 la resonancia magnética reveló una remisión, y la niña creía estar definitivamente curada; pero los médicos ya habían advertido a sus padres que el alivio sería sólo temporal.

Al encuentro con Cristo

Anne-Gabrielle recibió el sacramento de la Confirmación en mayo de 2009, y cuando estaba a sólo tres días para hacer su primera Comunión, tuvo que ser hospitalizada de urgencia por un problema cardíaco. Ella no entendía los planes de Dios: “¿Por qué, por qué el buen Señor permite esto? Le había pedido a la Virgen no volver al hospital. ¿Por qué? ¡Tenía tantas ganas de hacer mi primera Comunión!”, decía llorando.

Un pequeño milagro vino cuando, el mismo día de la primera Comunión, fue dada de alta. Se dirigió a toda prisa con su familia al templo de Toulon, pero, al llegar, los niños ya habían comulgado y estaban por hacer la procesión de salida. Sin embargo, al verla llorando y con su vestido blanco, el sacerdote, que conocía la situación de Anne Gabrielle, decidió que era el día de que recibiera por primera vez a Jesús-Eucaristía, así que ella comulgó y oró con tal intensidad que todos los presentes se conmovieron.

Ella escribió sobre ese gran acontecimiento:

“Estoy feliz porque puedo decir: estoy cerca de Ti, mi Dios”.

En enero de 2010 la enfermedad regresó, y hubo que ir de nuevo al hospital de Timone, donde Anne Gabrielle permaneció internada. Le reveló a su madre que tenía miedo de morir. Hacia finales de febrero el dolor ya le dificultaba levantarse de la cama.

Un domingo le dijo a su mamá: “Le he pedido a Dios que me dé todo el sufrimiento de los niños del hospital”.

En la noche del 7 al 8 de julio de 2010, Anne Gabrielle se despertó con un tremendo dolor de cabeza. Sufría espasmos y a veces gritaba. La tuvieron que tratar con morfina,

Sus padres la sacaron del hospital para que pudiera morir en casa. Ella a veces hablaba en voz alta con el Señor y le decía: “Jesús, Jesús, me duele en todas partes”.

Anne Gabrielle entró en agonía el 23 de julio; se asfixiaba. Pero, contra todo pronóstico, tuvo una leve mejoría que le permitió recibir el Viático. Después de treinta horas de agonía, entregó su alma a Dios, la noche del viernes 23 de julio de 2010. Ella tenía 8 años.

Su causa de beatificación iniciará oficialmente el 12 de septiembre de 2020.

PALABRAS DE ANNE GABRIELLE CARON

  • “No es difícil ser amable, pensar en los demás, obedecer y no molestar a tus hermanos y hermanas”.
  • “Quiero recibir a Jesús. ¿Te das cuenta que Él va a entrar en mi corazón? ¡No puedo esperar!”.
  • “Aunque no me gusta estar enferma, tengo suerte porque puedo ayudar al buen Dios a llevarle la gente de nuevo hacia Él. Quiero ayudar a los que sufren”.
  • “¿Sabes, mamá?, le dije a la Santísima Virgen que si no quería sanarme, no importa”.
  • “Mi más gran sueño sería que sane. Adiós jeringas y medicinas, adiós piquetes y quimios. Si eso fuera a suceder, realmente seré muy feliz. Pero, después todo, estoy muy feliz así”.

TEMA DE LA SEMANA: ¿HAY EDAD PARA SER SANTOS?

Publicado en la edición semanal digital de El Observador del 21 de junio de 2020. No. 1302