Por Arturo Maximiliano García

La revista TIME nos relata en una reciente edición que, a un siglo transcurrido desde su arresto en agosto de 1920, el nombre de Charles Ponzi se sigue relacionado con el tipo de estafas que condujo a su eventual encarcelamiento. En esencia, un esquema Ponzi implica una inversión falsa en la que se paga a los primeros inversionistas con el dinero de los posteriores inversionistas, lo que hace que parezca un negocio serio, al principio.

De acuerdo con TIME, Los esquemas Ponzi a menudo parecen complicados en la superficie y el fraude de Charles Ponzi no fue diferente. Este afirmó que podía comprar timbres postales en el extranjero con un descuento y luego venderlos a su valor nominal en los Estados Unidos con una enorme ganancia.

Charles Ponzi prometió a los inversionistas una ganancia del 50% en 45 días y del 100% en 90 días. Ponzi parecía un hombre de palabra, ya que los primeros inversionistas fueron recompensados ​​generosamente y la voz se corrió.

Debido a lo anterior, pronto tuvo personas que le pedían a gritos que tomara su dinero. Sin embargo, las matemáticas simplemente no funcionaron. Ponzi sólo pudo pagar a sus inversionistas con dinero de nuevos inversionistas, nunca con ganancias. Una investigación del Boston Post finalmente lo llevó a una investigación criminal que resultó en cargos de fraude postal.

El relato de la prestigiada revista asegura que Ponzi tomó la idea de otra persona, una mujer, Sarah Howe, quien creó el Ladies ‘Deposit para ayudar a invertir dinero a las mujeres. Las promesas de ganancias de Howe fueron asombrosas, asegurando que los fondos de los inversionistas se duplicarían en tan solo nueve meses. Finalmente fue acusada y condenada por sus delitos y cumplió tres años de prisión. Al ser liberada, logró perpetrar una estafa idéntica durante dos años antes de ser atrapada nuevamente.

Los fraudes masivos, comparten características comunes.

Sus víctimas son sus mejores promotores.

La gran popularidad de sus inversionistas hacen parecer real el negocio y su rentabilidad. Otro famoso estafador, Bernie Madoff, tenía entre su portafolio de inversionistas a familias de gran alcurnia en Estados Unidos, deportistas y artistas de renombre internacional. En algunos casos los inversionistas casi rogaron a estos estafadores que tomaran su dinero. Según Time, estos criminales explotaron un miedo desenfrenado de otros de perder una oportunidad de oro.

Si otros se hacen ricos, yo tengo que entrar.

Un tema común entre las víctimas del esquema Ponzi es la “exuberancia irracional”, mediante el cual las personas observan a otros obteniendo grandes ganancias y determinan que esto significa que las inversiones son seguras, incluso cuando no hay razones de fondo que soporten esas conclusiones.

Invierte en lo que entiendes y puedes vigilar.

Cualesquiera que sean sus diferencias, las víctimas de todos los esquemas Ponzi cometen el mismo error: poner dinero en una inversión que no se comprende completamente. En una entrevista en la prisión, Madoff, quien estafó inversionistas por más de 50 mil millones de dólares culpó a sus víctimas, con cierto cinismo, por su difícil situación, indicando que si hubieran investigado su metodología de inversión, habrían visto que era imposible ganar consistentemente el dinero.

Si suena muy bien, entonces duda.

Cuando las inversiones suenan demasiado bien, analiza, pregunta, duda y vuelve a analizar. Si las ganancias son desproporcionadas y no es un negocio formal, valora no invertir. Debemos aprender de estas historias, aunque constantemente a muchos les sigue ganando la ambición.

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Publicado en la edición semanal impresa de El Observador del 13 de septiembre de 2020. No. 1314