Por P. Dolindo Ruotolo

Por la señal…

DíA 1: Jesús me dice: “¿Por qué te confundes al preocuparte? Déjame a mí el cuidado de tus negocios y mantente en calma. Todo acto de completa rendición a mí produce el efecto que deseas y resuelve toda complicada situación.”

Repite diez veces: ¡Oh! Jesús, yo me rindo a Ti, me abandono en Ti, ocúpate de todo.

DíA 2: Jesús me dice: Entregarte a mí no significa inquietarse ni estar amargado, ni perder la esperanza, En contra de esta entrega está la preocupación estar nerviosos, y pensar en las consecuencias de todo. Convierte la preocupación en oración. Rendirse significa cerrar plácidamente los ojos del alma, rechazar los pensamientos de tribulación y ponerse bajo mi cuidado para que sólo Yo actúe diciéndome: Ocúpate de todo”.

Repite diez veces: ¡Oh! Jesús, yo me rindo a Ti, me abandono en Ti, ocúpate de todo.

DíA 3: ¡Cuántas cosas realizo cuando el alma se vuelve a Mí, me mira y dice: ‘Jesús, ocúpate Tú de ello’!, cierra los ojos y confía. Obtienen pocas gracias cuando se atormentan por producirlas, sin embargo, obtienen muchas gracias cuando en la oración se encomiendan plenamente a Mí. En el dolor suelen rezar para que Yo obre conforme ustedes piensan que debo actuar. No se dirigen a Mí, quieren que me adapte conforme a sus ideas. Son como un enfermo que pide al médico que los cure, pero conforme a sus sugerencias. No obre así. Recen como Yo les he enseñado en el Padrenuestro: “Santificado sea tu nombre, es decir, sea glorificado en esta necesidad mía. Que todo contribuya a tu reinado en esta tierra.” Si me dices de verdad: “Hágase tu Voluntad”, es lo mismo que decir: “Ocúpate de ello, ocúpate de mí.” “Venga a nosotros tu Reino”, o sea, queremos que todo contribuya a tu Reinado entre nosotros y en el mundo. “Hágase tu voluntad…” Dispón tú en esta necesidad como mejor te parezca en lo tocante a nuestra vida temporal y eterna. Si me dicen de verdad ‘hágase tu voluntad’, Yo intervendré con toda mi Omnipotencia y venceré las mayores dificultades.

Repite diez veces: ¡Oh! Jesús, yo me rindo a Ti, me abandono en Ti, ocúpate de todo.

DíA 4: ¿Tú ves que la enfermedad apremia en vez de menguar? No te turbes, cierra los ojos y dime con confianza: ‘Hágase tu voluntad, Jesús, ocúpate Tú de ello’. Yo lo haré e intervendré como médico y hasta obraré un milagro cuando fuera menester. ¿Ves que el enfermo empeora? No te desanimes, sino cierra los ojos y di: ‘Jesús, ocúpate de ello’.

Yo me ocuparé, no hay medicina más poderosa que una intervención mía de amor.

Repite diez veces: ¡Oh! Jesús, yo me rindo a Ti, me abandono en Ti, ocúpate de todo.

DíA 5: Cuando Yo te indique un camino diferente por el que vas, Yo te prepararé y te llevaré en brazos, dejaré que te encuentres –como los niños llevados en brazos- al otro lado del río. Lo que te duele inmensamente son tu razón, tus preocupaciones y razones, y tu deseo de afrontar lo que te afecta solo.

Repite diez veces: ¡Oh! Jesús, yo me rindo a Ti, me abandono en Ti, ocúpate de todo.

DíA 6: No descansas nunca, quieres valorarlo todo y te abandonas así a las fuerzas humanas, o peor aún, a los hombres, confiando en su intervención. Es esto lo que obstaculiza e impide mis palabras y mis planes. ¡Oh! Cómo deseo tu abandono para beneficiarte. ¡Cuánto me aflijo al verte turbado! Satanás busca turbarte para apartarte de mi acción y arrojarte a merced de las iniciativas humanas. Confía sólo en Mí, abandónate en Mí del todo.

Repite diez veces: ¡Oh! Jesús, yo me rindo a Ti, me abandono en Ti, ocúpate de todo.

DíA 7: Yo obro milagros en proporción del pleno abandono en Mí y a la ausencia de preocupaciones. ¡Yo derramo tesoros de gracia cuando ustedes están en plena pobreza! No te apegues a tus recursos por pocos que sean. Ningún razonador ha hecho milagros, ni siquiera entre los santos: Obra divinamente quien se abandona en Dios. Cuando ves que las cosas se complican, apártate de ti porque tu mente es penetrante… y para ti es difícil ver el mal que te afecta y confía en Mí. Haz así en todo y verás milagros silenciosos.

Repite diez veces: ¡Oh! Jesús, yo me rindo a Ti, me abandono en Ti, ocúpate de todo.

DíA 8: Cierra los ojos y déjate llevar por la corriente fluida de mi gracia, cierra los ojos y piensa en el presente. Reposa en Mí, confía en mi bondad. Yo te consolaré, te guiaré y te liberaré. Jesús: Que yo obre como Tú quieres. Confiar en Ti nos puede rescatar de nosotros mismos. Danos la gracia de la conversión del corazón. Danos entrañas de misericordia. Renunciamos al odio y a la venganza, enséñanos a ser humildes y mansos de corazón. Señor padecer, padecer y ser despreciado, sufrir en silencio.

Repite diez veces: ¡Oh! Jesús, yo me rindo a Ti, me abandono en Ti, ocúpate de todo.

DíA 9: Ruega con esta disposición de abandono y tendrás gran paz y grandes frutos, incluso cuando yo te concediera la gracia de la inmolación de reparación y de amor, que conlleva el sufrimiento. Mil plegarias no valen lo que un acto de abandono vale. Bendecirás mi nombre humillándote.

María, Madre Mía, soy tuyo ahora y siempre. A través de ti y contigo quiero siempre pertenecer del todo a Jesús. Amén.

Repite diez veces: ¡Oh! Jesús, yo me rindo a Ti, me abandono en Ti, ocúpate de todo.

Publicado en la edición semanal impresa de El Observador del 13 de diciembre de 2020. No. 1327