El pasado 7 de febrero la Conferencia Episcopal Mexicana (CEM) emitió por escrito un “Mensaje a la comunidad educativa de nuestro país a casi once meses del inicio de la pandemia covid-19 en México”, y la tituló: “Procurar el bien posible a todos, especialmente de los más vulnerables, es decir, las niñas, niños, adolescentes y jóvenes”. A continuación extractamos lo más sobresaliente:

  • “La educación es antes que nada un acto de amor, la transmisión libre y generosa de los valores más propiamente humanos, como la verdad, la bondad, la belleza, la unidad y la paz”.
  • “Es urgente humanizar la educación, pues hoy nos quedamos —en muchas ocasiones— sólo con la parte de planes y programas, de dispositivos y tareas, dando prioridad a lo organizacional, a lo funcional e institucional, pero olvidamos poner a la persona concreta al centro, con todas sus dimensiones”.
  • “El acontecimiento educativo es un momento de relación significativa para el aprendizaje, no el estudio abstracto y desencarnado de nociones y fórmulas”.
  • “No habrá regreso a la normalidad escolar en un corto plazo, pero ello no implica que no seamos capaces de promover otros espacios educativos. (…) Reconocemos el importante papel de los medios de comunicación, pero hoy es urgente una atención más cercana.
  • “Organicémonos como sociedad (…). Organicemos encuentros pequeños, especialmente en las familias, escuelas, en cocheras, parques, atrios, iglesias, empresas, que acompañen y animen actividades educativas (formales y no formales). Impulsemos lo posible”.
  • “Busquemos la manera de articular un regreso a la escuela, de manera híbrida, combinando —para quien así lo pueda y quiera— momentos de servicio escolar presencial, con alternativas semipresencial y otras totalmente virtuales, que vayan más allá de la TV y la radio”.
  • “Es tiempo de convocar y establecer explícitamente un gran acuerdo entre docentes, familias, directivos, los propios estudiantes y la sociedad en su conjunto”.
  • “Sobre todo, atender a toda la población en su conjunto e integralidad, sin dejar a nadie fuera”.
  • “Animamos particularmente a la vida religiosa, así como a tantos laicos comprometidos fuertemente con la educación en colegios e instituciones educativas públicas y privadas, a suscitar esfuerzos conjuntos de atención a la niñez, adolescencia y juventud”.
  • Hagamos redes entre instituciones educativas, destacando criterios como la prudente cercanía física (…). Cuidemos a nuestros maestros, para que ellos puedan cuidar a los niños”.

Las afectaciones

» Aunque la SEP ha retrasado hasta ahora por medio año la publicación de cifras sobre la deserción escolar, estudios como el publicado en Statista.com calcula que, debido a la pan demia, de abril a agosto de 2020 al menos 2.5 millones de estudiantes mexicanos desde el nivel preescolar a bachillerato tuvieron que abandonar sus estudios.

» Lo anterior significa que más o menos un  10% del total de alumnos se vio empujado a dejar de estudiar, o al menos no lo estuvo  haciendo en el sistema educativo ordinario.

» Además la situación sigue causando estragos en escuelas particulares, pues la falta de recursos que experimentan muchas familias las obliga a cambiar a sus hijos a escuelas públicas.

» Lo peor de todo es que el aislamiento social que sufren todos los alumnos, confinados en sus casas, afecta su salud emocional y está siendo causa de deterioro del aprendizaje.

TEMA DE LA SEMANA: “AFILAR EL LÁPIZ: EDUCAR PARA SOBREVIVIR”

Publicado en la edición semanal impresa de El Observador del 28 de febrero de 2021 No. 1338