Según la edad y personalidad de cada hijo, las estrategias para ayudarlo a estudiar, más aún en estos tiempos de pandemia, pueden variar radicalmente.

Por ejemplo, a los jóvenes las recompensas o incentivos pueden ayudarles a esforzarse mucho más. Sin embargo, semejante estrategia puede tornar la práctica del estudio en una especie de compra-venta o chantaje, en donde el niño, adolescente o joven no está dispuesto a cumplir a menos que obtenga un beneficio a corto plazo y a capricho.

Lo ideal sería fomentar la virtud del estudio desde la más temprana edad, ayudando a los menores a entender que, así como sus padres tienen la obligación de trabajar para ganar el sustento familiar, la obligación de los hijos es esforzarse por aprender y obtener buenas calificaciones; por lo tanto, que sacar un diez o aprobar el año escolar no es en sí un motivo para demandar un premio.

Por otro lado, hay cosas generales que los adultos deberían hacer para ayudar a sus hijos en estos tiempos de pandemia:

  • Evitar que se distraigan.- Hay que respetar su horario de estudio y/o de “escuela on line”, lo que significa que no se les pedirá en esas horas que saquen la basura, bañen al perro, etc. Igualmente hay que evitar en lo posible ruidos y movimientos excesivos en su entorno, que podrían desconcentrarlos de sus clases.
  • Aumentar su autoestima.- Con la pandemia los casos de depresión y de ansiedad infantil y juvenil se han disparado. La falta de convivencia con otros chicos, el miedo a que alguien enferme y muera, y la incertidumbre general frente al futuro, desalienta a muchos, arrastrándolos con frecuencia al fracaso escolar. Aquí los padres deben apoyar a sus hijos fomentando la confianza en sí mismos, y para ello hay que reforzar sus logros.
  • Reconocer que hay factores que no dependen del estudiante.- La carencia de tecnología suficiente, como puede ser un televisor, un teléfono celular, o una computadora para cada hijo, tendrá forzosamente repercusiones en el resultado escolar que obtenga. A ello hay que sumar las constantes fluctuaciones en la señal de internet, lo que incluso puede causar que el estudiante se pierda un examen o no pueda enviar una tarea a tiempo. Hay que tener mucha comprensión con los hijos en todos estos casos; impulsarlos a que cada uno haga lo mejor que pueda, pero reconocer que hay factores que escapan de su control.
  • Brindarles ayuda psicológica si es necesario.- Si los niños mayores, adolescentes y jóvenes muestran cambios profundos en el estado de ánimo o en el comportamiento, tales como ya no querer contactar a sus amigos por chat, o perder el interés en las actividades que disfrutaba antes; o si están durmiendo a todas horas, o si experimentan trastornos en sus patrones alimentarios, tales como nunca tener hambre o, por el contrario, comer todo el tiempo, podrían requerir ayuda psicológica. Hay opciones sin costo; por ejemplo, en el estado de Querétaro se puede hablar al call center puesto a disposición por el gobierno y que funciona las 24 horas, con el número 442 101 5205, a través del cual, además de orientación médica relativa al covid, se brinda orientación psicológica.

También vale la pena que los padres de familia hagan alguna distinción entre aprender o sólo aprobar el curso escolar.

Así, para que, además de obtener una aceptable boleta de calificaciones, los niños, adolescentes y jóvenes realmente adquieran un conocimiento, se aconseja lo siguiente:

  • Permitirles el aprendizaje individualizado.
  • Animarlos a aplicar de manera creativa las nuevas habilidades o conocimientos.
  • Aprovechar la tutoría on line basada en videos, así como los servicios gratuitos de aprendizaje de idiomas, como es.duolingo.com
  • Dedicar tiempo al arte y al aprendizaje de habilidades manuales (música, pintura, dibujo, bordado, tejido, carpintería, cocina, etc.)
  • Conectar las experiencias de aprendizaje con los intereses y pasiones de los niños, adolescentes
    y jóvenes.
  • Establecer descansos.

El caso de las matemáticas

Para quienes se le facilitan las matemáticas es difícil comprender cómo es que ésta suele ser la materia escolar que más rechazo y dolores de cabeza experimenta la mayoría de los estudiantes de todas las edades y en todas partes.

Como sea, la mamá o el papá, aun cuando sea de aquellos a los que los números no se les dan bien, igualmente puede ayudar a sus hijos de esta manera:

» No los predispongas a que odien las matemáticas.

» Jamás hagas que, como castigo, tu hijo tenga que resolver operaciones matemáticas o repasar las tablas de multiplicar, pues sólo conseguirás que las deteste aún más.

» Por el contrario, usa las operaciones básicas de aritmética como una manera atractiva para jugar con tu hijo; de este modo él asociará las matemáticas con un momento agradable.

» Recuérdale a tu hijo que él es capaz y que podrá hacer lo que se proponga; así sentirá confianza y valor para llevar a cabo todos los ejercicios y problemas que requieran del uso de las matemáticas.

» Practica con tu hijo. Siéntate a su lado y resuelvan juntos diversas operaciones. Sobre todo en matemáticas “la práctica hace al maestro”.

» Identifica si tu hijo necesita ayuda extra. Hay veces que una hora (o minutos) de asesoría con un maestro particular bastan para que el estudiante de pronto comprenda todo lo que no entendió de matemáticas en medio año de escuela.  Es muy común que, a partir de ese momento de iluminación, comience a gozar y amar las matemáticas, y a sacar nueves y dieces de calificación.

TEMA DE LA SEMANA: «AFILAR EL LÁPIZ: EDUCAR PARA SOBREVIVIR»

Publicado en la edición semanal impresa de El Observador del 28 de febrero de 2021 No. 1338