El testimonio de los catequistas de todo el mundo durante este año se resume en lo que dice Gabriela Larios, catequista por 15 años en la parroquia Jesús Nuestra Pascua, de Guadalajara, Jalisco: “Tristemente, con todo lo que está pasando de la pandemia, se interrumpió el curso de catequesis”; pero “este tiempo hay que verlo como un retiro (…). Y hay que prepararnos más para que, cuando regresemos al catecismo, lleguemos con mucho entusiasmo, fe y ganas de trabajar para enseñarle a nuestros niños cómo llegar a Jesús”.

Mientras la mayoría de la gente confía en un pronto regreso a la normalidad, hay en el ámbito internacional una serie personajes políticos, científicos o simplemente influyentes que vienen vaticinando la proximidad de una “tercera ola” o “cuarta ola”, o incluso la llegada de una pandemia distinta. El hecho es que no hay ninguna seguridad de retornar a lo que era la vida en 2019. Y, sin embargo, la necesidad de Dios y de la salvación es la misma con pandemia que sin ella.

Josefina Valdivia, catequista en los últimos 20 años en la parroquia María Madre Nuestra, de Zapopan, Jalisco, dice lo que ha observado a través de su ministerio:

“Experimento en los catequizandos una gran indiferencia a la hora de transmitirles el mensaje

de la Palabra de Dios.

“Entonces, hoy ser catequista significa ser testimonio viviente del Evangelio que predicamos, todo el tiempo y en cada lugar”.

El suyo es un llamado muy importante, pues no todos los catequistas llevan una vida ejemplar; noticias más o menos recientes dan cuenta de casos muy tristes de catequistas, cuyo testimonio no empata con lo que hablaban en sus catequesis parroquiales: abuso sexual, “matrimonio” del mismo sexo, cambió de religión, apoyo al aborto.

¿Qué es lo que hace que haya catequistas que no logran mantenerse en su adhesión a Dios, a sus enseñanzas y a su Iglesia, y que los catequizandos y sus papás no suelan tener más interés en la catequesis, que el de “cumplir un requisito” para poder recibir un sacramento convertido en una mera práctica social? La respuesta es: falta la evangelización.

Con frecuencia se habla de evangelizar y de catequizar como si fueran sinónimos; pero enseña Catechesi tradendae: “Entre evangelización y catequesis no hay separación ni oposición, pero tampoco identificación pura y simple” (n. 18).

La evangelización es primero, la catequesis después. La evangelización consiste en la transmisión del Kerigma, es decir, del anuncio gozoso (Buena Nueva) y transformador de la salvación en Cristo Jesús (ver Hechos de los Apóstoles 2, 38), suscitando la fe y el encuentro personal con el Señor.

La catequesis es la Didajé, es decir, la enseñanza de la doctrina, y viene después de la evangelización (ver Hechos de los Apóstoles 2, 38). En otras palabras, la catequesis es la educación de la fe. La catequesis no está destinada a suscitar la fe en Cristo, sino en educar y fortalecer esa fe que ya se recibió en la evangelización por acción del Espíritu Santo.

Por tanto, si no hay evangelización no hay fe, y sin ella no hay cimientos, de manera que lo que se construya mediante la catequesis puede venirse abajo, como ya se ha visto que sucede tanto en catequistas como en catequizandos.

Siendo los padres de familia, y no los catequistas ni los sacerdotes, los primeros y principales responsables de la fe de sus hijos, deberían procurar ellos mismos ser evangelizados, para así transformar sus propias vidas y ayudar a transformar las de sus hijos.

Con los confinamientos los padres tienen una gran oportunidad para buscar recursos en línea, libros y material didáctico que hagan crecer su propia fe, y ayuden a suscitarla en sus hijos y la eduquen. Dice Juan Ventura, párroco de San Vicente de O Grove, España: Ahora “son los padres los que tienen que hacer la catequesis de sus hijos. Es muy bueno, porque no sirve de nada que los sacerdotes y las catequistas hagan un trabajo precioso con los niños si después los padres no se implican un poco. Los niños son como esponjas, y si ven que a sus padres no le dan importancia a lo que hacen en catequesis, ellos tampoco se la darán”.

TEMA DE LA SEMANA: «CATEQUESIS EN PANDEMIA: UNA OPORTUNIDAD DE LOS PADRES DE FAMILIA PARA HACER CRECER LA FE»

Publicado en la edición semanal impresa de El Observador del 25 de abril de 2021 No. 1346