San Benedictus (castellanizado a Benedicto, y popularmente acortado a Benito), es considerado el fundador de las bases de la vida monástica.

Él y su hermana gemela, santa Scolastica (en castellano Escolástica), nacieron en Nursia (Italia) en el año 480, en el seno de una familia noble.

Los hermanos tenían 12 años de edad cuando fueron enviados a Roma para estudiar; él iba a aprender arte, pero se decepcionó. Salió de Roma para alejarse de la vida disoluta de la gran ciudad, estableciéndose en las montañas de Subiaco.

Siguiendo el rastro delos Padres del Desierto, llevó una vida de ermitaño por 3 años, sin ver ni hablar con nadie salvo con el monje Román, abad de un monasterio cercano.

San Benito tenía 20 años de edad cuando Román falleció, pero éste debió hablar a sus monjes de la santidad del primero, porque éstos fueron a rogarle que se convirtiera en su nuevo abad. Él aceptó.

Como san Benito proponía una vida estricta, los monjes finalmente no lo toleraron, y algunos de éstos trataron de envenenarlo, y otras veces de corromperlo con prostitutas.

San Benito se marchó del monasterio para evitar las tentaciones, y volvió a Subiaco, donde predicó por años, ya que mucha gente acudía a él, atraída por su santidad.

En el año 530 fundó el Monasterio de Monte Cassino, pero llegaban tantos discípulos que en total fundó 13 monasterios, con 12 monjes en cada uno y con su propio abad.

Para todos ellos compuso una regla de vida monástica, hoy conocida como Regla Benedictina, que convertía a los monjes en una familia ordenada con la oración y el trabajo, siendo su lema: Ora et Labora (Ora y trabaja)

Falleció el año 547, 40 días después que su hermana, que era monja.

TEMA DE LA SEMANA: «SAN BENITO: EL HOMBRE QUE SALVÓ LA CIVILIZACIÓN CRISTIANA»

Publicado en la edición semanal impresa de El Observador del 11 de julio de 2021 No. 1357