Publicamos a continuación el mensaje emitido por la Conferencia Episcopal de Colombia sobre el plan de vacunación contra la COVID-19 que está viviendo el país.

Mensaje al pueblo de Dios

“El amor de Cristo nos apremia” (2Cor 5, 14)

1.  El plan de vacunación que se adelanta en nuestro país está logrando mitigar la fuerza expansiva de la pandemia, permitiendo a su vez acrecentar la confianza en la eficacia y seguridad de las vacunas contra el virus SARS- CoV-2, causante del Covid-19. Sin embargo, para lograr resultados definitivos, aún se requiere la colaboración de muchos. Por esto, los obispos católicos de Colombia invitamos a todos los fieles a seguir cooperando -cada uno según sus posibilidades y con los medios a su alcance- en la resolución de la actual crisis sanitaria, que todo lo afecta.

2.      En el procedimiento de vacunación, que es el medio más eficiente para poder superar juntos la enfermedad, el cristiano debería reconocer un medio concreto para ejercitar el mandamiento del amor al prójimo. Aunque la vacunación -como todo tratamiento farmacéutico- debe ser libre y voluntaria, negarse a este acto solidario, sin una argumentación razonable, en conciencia o razón médica, constituiría una falta contra el bien común.

3.      Es importante recordar que, mientras se mantengan las circunstancias actuales de peligro grave, para el creyente, es moralmente aceptable recibir la vacuna que esté disponible, aun cuando pudiera subsistir en ciertos casos algún cuestionamiento ético respecto a su desarrollo y producción.

4.      Además de la vacunación, cuando ella sea posible, los creyentes pueden cooperar en la solución de la crisis generando confianza, que es el principal factor de cohesión social: confianza en el ingente esfuerzo que realizan profesionales de salud e instituciones gubernamentales para hacer que la vacuna llegue a todos; en la veracidad de la información que ofrecen los medios de comunicación con respecto a la crisis sanitaria; en el ingenio de la actividad científica que hace posible el desarrollo de vacunas seguras y eficaces; en que muchos pequeños actos de fraternidad pueden lograr grandes transformaciones; a la postre, confianza en la Providencia Divina que no cesa de disponer vías concretas para superar las tribulaciones.

5.      Invitamos, pues, a todos los fieles católicos que todavía no lo han hecho a que, contando con la orientación del propio médico, consideren de manera responsable la opción por la vacunación y ayuden a que otros también lo hagan. “El amor de Cristo nos apremia” (2Cor 5, 14).

+ Luis José Rueda Aparicio Arzobispo de Bogotá y Primado de Colombia Presidente de la Conferencia Episcopal
+ Omar Alberto Sánchez Cubillos, OP Arzobispo de Popayán Vicepresidente de la Conferencia Episcopal
+ Luis Manuel Alí Herrera Obispo Auxiliar de Bogotá Secretario General de la Conferencia Episcopal

D.C., 30 de agosto de 2021

 

 

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