El proyecto integral “Erase una vez”, de la institución filantrópica IMANAI, da a los habitantes de Menchaca (Querétaro) distintas herramientas para construir una mejor realidad. Daniel Rodríguez, líder del proyecto, nos cuenta cómo a través de los huertos urbanos y rurales no sólo obtienen alimentos, sino también la oportunidad de generar ingresos y un mejor ambiente de comunidad.

Por Rubicela Muñiz

Daniel, formas parte del proyecto “Erase una vez” que impulsa la sustentabilidad. ¿Nos puedes platicar un poco sobre ello?

▶ El proyecto nace desde hace cinco años. Sin embargo, el año pasado, por la pandemia lo intensificamos. Por la falta de trabajo y oportunidades, decidimos implementar huertos traspatio y huertos que pudieran dar a las familias alimentos: seis verduras y dos frutas, ya fuera rábano, papa, acelgas, lechuga, sandía, melón, apio, jitomate, tomate. Las vamos variando. Con ello, el proyecto consta de tres etapas: La primera consiste en que, si logran tener su huerto, pasan a un siguiente nivel que son las gallinas y les entregamos cinco gallinas por familia. Si pasan este nivel, pasamos a la carne de conejo y ellos se encargan de la reproducción y la venta posterior para tener un ingreso adicional. Cabe destacar que el ingreso aproximado por familia es de 800 a mil pesos semanales, para que puedan comer cuatro o cinco integrantes.

¿Tener un huerto brinda la posibilidad de producir más y mejor alimento?

▶ Sí. La gente ve esto como una gran oportunidad porque incluso hay familias, hay mamás que se nos han acercado y nos dicen que no tenían para desayunar o que prácticamente compraban alguna chuchería en las tienditas y con esto por lo menos comen papa con huevo o papa con chile o jitomate y además sin un costo como tal, porque al final nosotros les donamos todos los insumos y ellos se encargan de nuevamente reproducirlos.

Hace un año, el 30 de junio que comenzaron los huertos, eran alrededor de 200 familias y te puedo decir que, de esas 200 familias, 45 son las que continúan con los huertos, son las que han evolucionado.

¿Cuáles son los beneficios de tener huertos en esta zona?

▶ Tener un huerto es un hábito. Los huertos en esta zona han abierto la posibilidad de que incluso la gente comparta. Tenemos un chat con la comunidad en donde si les sobran rábanos, acelgas, betabel, etc., ellos mismos lo ponen en el chat; lo comparten y otras familias lo toman. Además, les estamos haciendo la cultura de sacar las semillas para que ellos puedan sembrar y nosotros no estar siempre ahí. Nos quedaremos por un tiempo y después migraremos a otra comunidad o con otras familias dentro de la misma comunidad.

En este ejercicio se aprende a cultivar, pero también se aprende a socializar, a generar buenas relaciones en la comunidad.

▶ Así es. Al principio la gente no se llevaba, de hecho, era un tema muy desgastante para nosotros porque la gente se peleaba por el producto y fue poco a poco decirles “tienes que compartir”, porque esto al final lo hacemos de corazón, esto no es nuestro, son donativos y esto es para todos. Hoy por hoy la gente ya se forma, espera, participa, sociabiliza, nos comparten fotografías de los platillos que hacen.

De aquí puede surgir la oportunidad de un negocio y las nuevas generaciones pueden conocer el valor del entorno.

▶ Ya nos ha pasado. Esta por ejemplo una señora que tiene varias matas de chiles y que ya se le dieron bastante bien y nos preguntaba: ¿qué hago? Simplemente se le dieron ciertas ideas y ella misma comenzó a venderlos en una plaza comercial en 20 pesos, lo que representa un ingreso extra. Los niños juegan un papel muy importante, porque te diría que gran parte de los niños son los que participan en esto, es decir, los adultos van, pero los que mejor cuidan los huertos y los que están al pendiente, los que nos escriben y quieren seguir participando, son los niños.

¿Cómo iniciar un huerto en casa?

▶ Es bien sencillo y accesible. Prácticamente puedes iniciar con cubetas, con huacales forrados con bolsas, en un pequeño espacio de tierra. La idea es poder nutrir la tierra con ciertas fibras; las semillas son muy accesibles, se consiguen fácilmente. Y de ahí viene el cuidarlas, el que conozcas a tu planta: si le gusta mucho el agua, si le gusta el sol, si le gusta la sombra, y poco a poco ir aprendiendo. Yo tampoco soy experto, pero ya también estoy contento de que algunas plantas que yo tengo se vayan dando y sobre todo las de las personas.

TEMA DE LA SEMANA: UN MUNDO CON HAMBRE: ¿QUÉ PUEDO HACER YO?

Publicado en la edición semanal impresa de El Observador del 10 de octubre de 2021 No. 1370