Con motivo de los doscientos años de la consumación de la independencia nacional, la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) ha publicado un comunicado titulado “La Consumación de la Independencia: una tarea permanente”.

Los obispos consideran que, a pesar de que este acontecimiento llega en un momento en el que el país se encuentra “en medio de una crisis sanitaria, económica y social”, aun así se trata de un momento “festivo”, pero, al mismo tiempo, “ocasión de reflexión sobre nuestra identidad y sobre el destino común, inmediato y mediato, de nuestro pueblo”.

Aquí señalamos cinco puntos de la propuesta de la CEM:

1. Hacer memoria de la Consumación de la Independencia

“Los resultados de la más reciente investigación rigurosa sobre la consumación de la independencia hoy resultan muy alentadores para esclarecer una gesta particularmente olvidada, cuando no tergiversada, para la memoria colectiva nacional, corrigiendo versiones anquilosadas que hoy no se pueden seguir sosteniendo”.

Y, en este contexto de hacer memoria sobre los dos siglos de lograda la consumación de la independencia de México, invitan a “elevar una plegaria de gratitud por los dones tan preciosos de la patria, la libertad y la vocación de unidad, que el Señor de la historia nos concede para construir el presente y el futuro de México”.

2. Mea culpa

“Los cristianos estamos llamados a ser protagonistas y fermento de nuestra vida en común: escudriñando los signos de los tiempos, tanto a la luz de la razón como de la fe, para celebrar los bienes heredados y corregir los rezagos e injusticias”.

Por ello, siguiendo lo que ya habían pedido en su carta pastoral del año 2010, al conmemorarse el bicentenario del inicio de la gesta de independencia nacional, los obispos exhortan “a toda la Iglesia a pedir perdón por las infidelidades de sus miembros”.

Hay que “reconocer los méritos y las culpas, con lucidez crítica y actitud solidaria”.

3. Construir la unidad mediante consensos

“Hoy, al celebrar nuestra Independencia, reiteramos la necesidad de construir unidad desde una diversidad derivada de formas de vida, costumbres e incluso visiones divergentes, mostrándonos disponibles para contribuir al bien común con justicia e igualdad”.

“Nuestro deseo se apoya, precisamente, en el ejemplo y en el legado del modo como finalmente México consiguió su independencia absoluta de España; modo que ha sabido conciliar y no destruir; unir y no separar; construir sobre la razón, la fe y la experiencia histórica, así como sobre la búsqueda de consensos”.

4. Sumar, no desconocer

“Este modo o manera de ser libres significó en su momento, un enorme esfuerzo, innumerables sacrificios, y muy poco derramamiento de sangre. Consistió en crear un nuevo Estado libre, soberano e independiente (…); las bases constitucionales del nuevo Estado bajo la forma gubernativa de una monarquía no absoluta, sino limitada, con división de poderes, bajo el nombre de Imperio Mexicano, con el respeto incondicional de las Tres Garantías políticas: Independencia, Religión, y Unión”.

La clave del éxito del “Plan propuesto en Iguala” fue “sumar y jamás a desconocer”. De aquí “la relativa facilidad y rapidez con que se llevó a cabo su programa político y social —siete escasos meses—, apoyado por prácticamente todos los grupos que conformaban la variopinta sociedad de entonces: indígenas, criollos, castas y peninsulares; eclesiásticos y militares, comerciantes y funcionarios; ciudades, villas y pueblos; letrados y universitarios, corporaciones y gobernantes”.

5. Acciones colectivas

La consumación de la independencia nacional “ha de entenderse más como una obra colectiva del pueblo mexicano”, que “como resultado de una acción individual”.

“La forma inteligente, oportuna, eficaz, realista y prudente con que se consiguió la consumación de nuestra independencia, mediante este modo de ser libres, debe alentarnos hoy a todos para esforzarnos en el camino de la unidad, del acuerdo, de la paz”, y “es la gran lección que debemos aprender del proceso culminado hace precisamente 200 años”.

Publicado en la edición semanal impresa de El Observador del 26 de septiembre de 2021 No. 1368