Es nuestro deber cuidar de todos, cuidar nuestro mundo.

Por Sergio Ibarra

El 8 de septiembre de 2016 el Papa Francisco definió que no serán los grandes manifiestos, ni los grandes encuentros internacionales… los que construyan la paz… tener sobre todo la sabiduría de hacer la paz en las pequeñas cosas de cada día, pero apuntando al horizonte de toda la humanidad… con el estilo del artesano.

El Episcopado Mexicano, inspirado en los asesinatos de los padres jesuitas, Javier Campos y Joaquín Mora en Cerocahui, Chihuahua, convocó al encuentro Diálogo Nacional por la Paz 2023 en días pasados en la Universidad Iberoamericana de Puebla, para la redacción de una Agenda Nacional de Paz. Se concluyeron 14 acciones. Destacan las víctimas de la violencia, los espacios interinstitucionales para resolución de conflictos, promover atención a secuelas de la violencia, promover la participación ciudadana en el diseño de políticas de seguridad y dignificar policías.

¿Qué significa ser artesano de la paz?

El artesano moldea con paciencia y dedicación sus obras. Trabaja con su mente, talento, herramientas y con sus manos. Construir la paz requiere de este tiempo de cada uno, volvernos artesanos de la paz y no solo espectadores. Desde nuestros hogares, comunidades, colonias o fraccionamientos. Participar en programas como “Vecino Vigilante” que opera en la zona metropolitana de Santiago de Querétaro. Sumarse con actitudes positivas, de respeto y sobre todo constructivas para hacer de nuestros espacios, espacios que previenen el delito y la violencia. Empezando por cumplir con nuestras labores en el hogar, por tener espacios dignos, ordenados y limpios.

Los espacios públicos juegan un papel crítico en la integración social. Es ahí donde en nuestra niñez y adolescencia, en parte, nace la convivencia, influencias, compañerismo y la aceptación social que todo ser humano necesita. Cuidarlos es parte de este trabajo artesanal. Evitar acciones que los deterioran y sustituirlo por conductas que los conserven, son bienes comunes. Es preciso que las autoridades, escuelas y padres de familia vigilen, reprendan y sancionen, que eduquen en este sentido. No es ninguna gracia fastidiar, por ejemplo, una cancha de básquet. ¿Cuánto tiempo dura una red una canasta, antes de que sea robada o destruida? ¿O que una parada de transporte público sea grafitada?

Cuidar lo de todos

La ciudad es nuestra, de todas y todos. Cuidar sus banquetas, vialidades, árboles, jardines, deshechos y su aire es también una responsabilidad que nos atañe. No va a venir un marciano o un plutoniano a ordenar nuestra basura o a que empresas dejen de meter al centro histórico unidades que fastidian el adoquín, a mantener el vehículo sin que contamine más de lo que de por sí contamina.

Somos una sociedad civil, una sociedad de leyes. Leyes que fueron aprobadas en el marco de un sistema democrático. Son las instituciones las guardianas del orden social y en consecuencia, del Estado de Derecho. Nuestros policías, magistrados y autoridades tampoco bajaron de una nave de Saturno. Son seres como usted, como yo y el de enfrente. Ciertamente deben ser competentes. La sociedad en conjunto debemos atesorar el respeto al marco legal. La mentada gobernanza y gobernabilidad no pueden tener lugar si no hay un trabajo conjunto de diálogo.

¿Tú qué vas a hacer por la Paz?

 

Publicado en la edición semanal impresa de El Observador del 8 de octubre de 2023 No. 1473

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