Por Diana R. García B. | A mediados de marzo de este año estalló el escándalo entre la comunidad gay internacional porque una pareja de homosexuales italianos, los famosos diseñadores de moda Domenico Dolce y Stefano Gabbana, expresaron en una entrevista para la revista, también italiana, Panorama, que estaban a favor de la familia tradicional, conformada por papá, mamá e hijos. Gabbana afirmó que «la familia no es una moda pasajera. En ella hay un sentido de pertenencia sobrenatural». Y  Dolce dijo: «Nosotros no hemos inventado la familia… Tú naces y hay un padre y una madre. O al menos debería ser así… Soy gay, no puedo tener un hijo. Creo que no se puede tener todo en la vida… La vida tiene un recorrido natural, hay cosas que no se deben modificar. Una de ellas es la familia».
Estas declaraciones provocaron una campaña de boicot contra estos dos sujetos. ¿Pero qué dicen los que se han criado en hogares homosexuales? Aquí hay algunos testimonios:

DEMASIADO ASUSTADOS PARA HABLAR
En el sitio The Federalist.com, la estadounidense Heather Barwick, criada por lesbianas, describe su vivencia en un artículo titulado «Querida comunidad gay, sus niños están sufirendo». Escribe:
«Comunidad gay, yo soy su hija. Mi mamá me crió con su pareja del mismo sexo en los años 80 y 90. Ella y mi papá se casaron por un ratito… Ella lo dejó cuando yo tenía dos o tres años porque quería una oportunidad para ser feliz con alguien a quien realmente amaba: una mujer.
«Su compañera me trató como si yo fuera su propia hija» y «todavía siento que las personas gays son mi gente», pero «no apoyo el matrimonio gay».
«Muchos de nosotros, un montón de sus niños, hemos sufrido por eso. La ausencia de mi padre creó un enorme hueco en mí, y me dolía cada día para no tener un papá. Me encantaba la pareja de mi mamá, pero otra mamá no podía nunca reemplazar al padre que perdí».
«Como niña, quería desesperadamente un papá. Es una cosa extraña y confusa vivir con tan inextinguible y profundo dolor… Hay partes de mí que hoy todavía sufren esa pérdida».
«No estoy diciendo que no pueden ser buenos padres. Pueden serlo. Yo tuve uno de los mejores… Pero la estructura familiar mejor y más acertada es que los niños sean criados por su madre y su padre».
«El matrimonio gay no sólo redefine el matrimonio, sino también la paternidad, promoviendo y normalizando una estructura familiar que nos niega algo valioso y fundamental, nos niega algo que necesitamos y anhelamos naturalmente. Por eso estamos sufriendo».
«Muchos de nosotros estamos demasiado asustados como para hablar y contarles nuestro daño y dolor, porque por alguna razón se siente que no nos están escuchando, que no quieren escuchar».

MI INOCENCIA FUE SERIAMENTE DAÑADA
Dawn Stefanowicz cuenta su testimonio en el libro «Out from under», y creó una red de apoyo para los afectados por haber sido criados en hogares gay. Dice:
«Crecí en un hogar homosexual en los años 60 y 70 en Toronto, expuesta… a un alto riesgo de enfermedades de transmisión sexual debido al abuso sexual y a los comportamientos de alto riesgo de mi padre».
«Las (ex)parejas de mi padre vieron sus vidas drásticamente acortadas por el SIDA y el suicidio. Tristemente, mi padre murió de SIDA en 1991».
«Las muchas experiencias personales, profesionales y sociales con mi padre no me enseñaron el respeto por la moralidad, la autoridad, el matrimonio o el amor paterno. Me sentía temerosamente acallada».
«Sí, amaba a mi padre. Pero me sentía abandonada y despreciada porque me dejaba a menudo para estar varios días con sus compañeros. Sus parejas realmente no se interesaban por mí. Fui dañada por el maltrato doméstico homosexual, las tentativas sexuales con menores y la pérdida de parejas sexuales como si las personas fueran sólo cosas para usar».
«Desde corta edad, se me expuso a charlas sexualmente explícitas, estilos de vida hedonistas, subculturas LGBT y lugares de vacaciones gay… Se me expuso a manifestaciones de sexualidad de todo tipo, incluyendo sexo en casas de baño, travestismo, sodomía, pornografía, nudismo gay, lesbianismo, bisexualidad, voyeurismo y exhibicionismo».
«Más de dos décadas de exposición directa a estas experiencias estresantes me causaron inseguridad, depresión, pensamientos suicidas, miedo, ansiedad, baja autoestima, insomnio y confusión sexual. Mi conciencia y mi inocencia fueron seriamente dañados… ¿Pueden imaginar ser forzados a aceptar relaciones inestables y prácticas sexuales diversas desde corta edad, y cómo afectó a mi desarrollo?».
«¿Qué esperanza puedo ofrecer a niños inocentes sin voz? Gobiernos y jueces deben defender el matrimonio entre hombre y mujer y excluir todos los otros, por el bien de nuestros niños».

 

YO SÓLO QUERÍA UN PADRE QUE ME AMARA
Otra estadounidense, Denise Shick, autora de «El secreto de mi papá», «Cuando la esperanza parece perdida» y «Entendiendo la confusión de género», cuenta su testimonio:
«Cuando tenía nueve años, mi padre me dijo que quería ser una mujer… En cierto sentido, perdí a mi padre ese día».
«En el momento que mi padre había comenzado a abusar de mí emocionalmente y sexualmente yo tenía once años».
«Muchas veces descubrí mi ropa interior en lugares en que yo no la había dejado. Aprendí a organizar mi ropa con el fin de saber si él la había usado, y yo simplemente no me atrevía a ponérmela de nuevo».
«Empecé a odiar mi cuerpo… Por quince años tuve problemas con mi propia sexualidad y género».
«Todos estos años yo tuve hambre de un verdadero padre, no de una segunda madre. Porque tuve una verdadera madre, y ella me enseñó sobre el amor de madre».
«No me sorprendió saber después de la muerte de mi padre que él había estado en una relación homosexual».

 

UN GAY , CRIADO POR GAYS, OPUESTO AL GAYMONIO
Bajo el pseudónimo dePaul Rosnick, un varón escribe el artículo «Soy gay, y me opongo al matrimonio entre personas del mismo sexo».
Tiene 30 años de edad, y confiesa: «No hay nada en este mundo que quisiera más que ser padre y criar una familia. Sin embargo, no puedo celebrar el triunfo de [la legalización en EU] de las uniones del mismo sexo».
«No estoy solo en este pensamiento. El gran secreto de la comunidad LGBT es que hay un número significativo de gays y lesbianas que se oponen al matrimonio entre personas del mismo sexo».
«La unión de dos hombres o dos mujeres es muy distinto de la unión de un hombre y una mujer. Es hora de darse cuenta de esta verdad básica y dejar de pretender que todas las relaciones son iguales».
«Las personas han olvidado que la característica definitoria del matrimonio, es la complementariedad sexual de las personas involucradas… Cuando una pareja heterosexual tiene relaciones sexuales, una reacción biológica puede ocurrir que se traduce en una nueva vida humana».
«Daría cualquier cosa por tener hijos. Pero la primera regla de la paternidad es que un buen padre va a poner las necesidades de sus hijos antes de las propias, y cada niño necesita una mamá y un papá».

 

D & G TIENEN RAZÓN
A raíz de la campaña internacional lanzada en contra de Dolce y Gabbana (D &G), seis personas criadas por homosexuales (Rivka Edelman, Robert Óscar López, Denise Shick, Katy Faust, Dawn Stefanowicz y Heather Barwick) les han escrito una carta de apoyo, pero también un llamado a no ceder:
«Estimados Dolce y Gabbana, … queremos agradecerles por dar voz a algo que aprendimos por experiencia: Todo ser humano tiene una madre y un padre, y cortarlo de la vida de un niño es robarle la dignidad, humanidad e igualdad».
«Si ustedes se retractan y se disculpan por lo que dijeron, dejarán a los niños de hogares homosexuales aún más vulnerables y desacreditados…Por favor, apoyen la idea de que todos los niños necesitan estar unidos con sus madres y padres. Es un derecho humano».

Fuentes: «Los niños necesitan un padre y una madre», http://citizengo.org. «Dear Gay Community: Your Kids Are Hurting», http://thefederalist.com. «Dawn Stefanowicz», Camino Católico.org. «Tenía 9 años cuando mi padre me dijo que quería ser una mujer». Foros de la Virgen.org

 

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