Fray Javier Garza es un Franciscano Capuchino del Norte de México, misionero y fotógrafo, mejor conocido como «Fray foto». Es miembro del equipo Misión México y creador de #OrarEnRed; es un joven apasionado por capturar los momentos más bellos de la vida religiosa y paisajes en general. Gracias a un encuentro de jóvenes acude al llamado de Cristo. En ese mismo encuentro hace amistad con jóvenes que conocían a los frailes y en un día muy especial lo llevan al convento que actualmente es su casa. El Observador de la Actualidad conversó con «Fray Foto»:

Por Mary Velázquez Dorantes

¿Por qué toma la decisión de convertirse en un religioso franciscano?

A mis 21 años jamás hubiese pensado que el Señor me llamaría para el sacerdocio o la vida religiosa. Yo estaba estudiando la carrera de Administración de Empresas; mi familia no es practicante de la religión católica, por lo que no crecí con valores religiosos fuertes.

Por ejemplo, a esa edad aún no había hecho la Primera Comunión y no participaba de la vida de la Iglesia. Tenía otras prioridades que me parecían más importantes. Asistí a un encuentro de jóvenes, y después de aquel encuentro nada fue igual: decidí hacer mi Primera Comunión. Y para esto, antes tenía que prepararme, claro. Por lo que comencé a ir a la parroquia, a preguntar sobre los requisitos y las pláticas.

Me inscribí en la catequesis, y me fui integrando con jóvenes que tenían amistad con frailes y un día me llevaron al convento. Fui conociendo sobre la vida de San Francisco; y así empezó la llamada de Dios. De manera misteriosa llego a mi corazón un ¿por qué no? Cuando eso pasó, sentí mucho miedo, sobre todo por la cuestión familiar, pues en mi casa: ni pensarlo. Yo sabía cómo iban a reaccionar y eso me asustaba. El 1º de septiembre del 2008 ingresé en la orden de frailes menores capuchinos, con mucho miedo, con mucha incertidumbre, pero con el corazón contento.

¿Cómo podemos comunicar la experiencia de vida de un fraile a los jóvenes?

Creo que a través del testimonio de vida, ya sea presencial, u hoy en día a través de los medios de comunicación (redes sociales) pero éstas, a su vez, tienen que transmitir el mismo testimonio de vida, recordando que el continente digital es también un espacio en donde se habita con más frecuencia. Es saber estar en el continente digital haciendo presente el testimonio cristiano. Es compartir la vida en los medios de comunicación para difundir el Evangelio. Es integrar el mensaje de salvación en la «nueva cultura».

¿Cómo descubre el talento de la fotografía?

El interés y la pasión por la fotografía comenzo en mi año de noviciado en la Sierra de Chihuahua, en el que reflexionaba sobre lo que Dios quería de mi vida; nos habían regalado a la comunidad una pequeña cámara digital, que llevaba conmigo.

En mis ratos libres salía con la cámara y tomaba fotografía de los paisajes. La casa en la que vivía se prestaba para contemplar y practicar un poco la fotografía; también retrataba ciertos símbolos como el hábito o la cuerda y aspectos de nuestra fe. Ha sido la práctica, pero también el Espíritu Santo; creo que Él me ha llevado a contemplar la obra de Dios de una manera muy particular, a través de la lente.

¿Cómo nace #OrarEnRed?

#OrarEnRed nació un día que me puse a reflexionar sobre la cantidad de mensajes directos que recibía en mis diferentes redes sociales, especialmente Twitter, y sobre la petición de oraciones, por diferentes necesidades. ¡Claro que podemos rezar en la red!

Soy consciente que implica un reto en medio de tanta distracción; pero ¿no es lo mismo en la vida diaria? Las personas tienen una gran necesidad muchas veces de expresar su necesidad de Dios, y #OrarEnRed para mí es precisamente el poder leer todas esas necesidades y llevarlas a la oración.

¿Cuáles han sido las experiencias más significativas de ser Capuchino del Norte?

Creo que la experiencia más significativa de ser capuchino ha sido experimentar la misericordia de Dios en el regalo de la vocación que he recibido. Sin duda alguna he tenido muchas dificultades, y momentos duros, pero he experimentado la misericordia y la gracia del Padre en cada una de las diferentes etapas. Específicamente: mi primer día de ingreso al convento y la profesión religiosa como franciscano capuchino del Norte de México.

¿Cómo podemos inyectar el mensaje de Cristo a los jóvenes a través de sus talentos?

Principalmente ahora puede ser a través de internet, porque ya no es solo un medio para pasar el tiempo, sino que es, como lo llamó el antecesor de Francisco, un «continente digital» en el que habitamos. Es un lugar en el que podemos hacer un sinfín de cosas, buscar contenidos y, por qué no, encontrarse ahí también con el testimonio cristiano, con el mensaje del Evangelio, o con una fotografía que nos hable y nos toque el corazón.

Publicado en la edición impresa de El Observador del 16 de junio de 2019 No.1249