Sebastián Iaconis, un joven de La Plata, provincia de Buenos Aires, Argentina, no descubrió a Dios a la primera, sino que tuvo que pasar por un proceso de reflexión y encuentro; por experiencias que lo sobrepasaron y le mostraron que sus necesidades podían ser enfocadas en los demás a través de la misión, de convivir de cerca con el hermano y a través de un medio influyente como YouTube, en donde ha registrado su «Diario misionero»

Por Rubicela Muñiz

Sebastián tiene claro que no importa si naciste o no en una familia católica… si no le das sentido a tu fe, ésta se evapora. Cuando alcanzó la adolescencia su fe no era clara, su labor dentro de la Iglesia era de lo más «tradicional».

«Creo que pasé los primeros 16 años de mi vida con una fe en blanco y negro, es decir, tenía fe pero no tenía sentido; era ir a Misa los domingos, rezar antes de dormir y evitar el mal, pero me faltaba hacer el bien. Y justamente hacer el bien es lo que le da color a tu fe. Y llegó un día en el que mi escuela Castañeda me envió a una misión de once días intensos. Muchos factores de esa misión, como compartir con los frailes y encontrarme con la necesidad de Dios en las personas, me hicieron reconocerme amado por Dios y que yo le podía corresponder a ese amor si amaba al prójimo».

En ese dinamismo de amar a Dios y amar al hermano, Sebastián descubrió el verdadero sentido de la fe y «poco a poco empezaba a comprender que si yo no ayudaba a una vida, desperdiciaba la mía. Por lo tanto, el secreto de la felicidad no era resguardar mi vida sino donarla para hacer a otros más felices. Decidí no perder el tiempo luego de esa misión y continué misionando».

Servidor constante

Consiente de su compromiso, su trabajo y servicio es constante. A sus 24 años abrió con unos amigos un comedor comunitario, además de que como parte de la pastoral social prepara alimentos para personas en situación de calle, todo, con el propósito de que su fe no muera.

«Abrí con unos amigos un comedor en un barrio carenciado al que ayudamos y misionamos desde hace años, llamado el Barrio El Sueño; también estoy en la Pastoral Social cocinando para personas en situación de calle, acompañándolas en sus noches y próximamente empezaré a ir a la cárcel para acompañar también a los presos. Entonces podríamos decir que entré realmente a la Iglesia cuando empecé a hacer algo por ella y por el mundo».

El joven youtuber tiene claro que lo más importante es servir y estar ahí, con aquellos a los que nadie quiere.

«Con todas mis fragilidades, trato de ser un Simón de Cirene de los que cargan pesos imposibles de cargar por sí solos, de ser un puente entre Dios y los que el mundo considera como «leprosos modernos. Mi vida en la Iglesia es servir…Quizás no sea el de la fe más firme y el de los ejemplos más bonitos, pero como digo en YouTube: soy un católico más, un laico más y quiero servir de algo en esta vida».

Su llegada a YouTube

Su vida sentimental no era la mejor cuando encontró en la famosa plataforma de música y videos, mensajes de youtuber católicos que le ayudaron a calmar el momento y a ver las cosas desde otra perspectiva.

«Tenía 22 años y andaba alicaído porque había terminado un noviazgo que valoraba mucho. Necesitaba un propósito, hacer algo, pero también necesitaba alguien que me ayudara. Así conocí a los youtubers católicos Peregrino Gris, Padre Sam, Smdani y Patxi Bronchalo. Y sus videos me ayudaron a entender mi cruz y reforzar mi vínculo con Jesús para superar mis crisis».

«En ese entonces había abandonado mi ex parroquia, era un católico desorientado. Pero esos youtubers me salvaron con sus videos de consejos, aliento, alegría y esperanza. Y de repente me encontré grabando videos, hablando de temas que se necesitaban ser hablados, alentando la espiritualidad de las personas. Lo gracioso es que, después de varios videos, entendí que me había convertido en un youtuber: primero me interesó compartir mi fe, no ser un youtuber, eso es importante cuando uno quiere ser youtuber católico».

En su canal muestra el seguimiento de su trabajo y el de sus compañeros a través del llamado «Diario misionero», que van desde preparativos de una misión hasta el momento en que ésta se realiza.

«En el «Diario misionero», lejos de fanfarronear una vida en salida, lo que quiero es motivar a los cristianos a estar en salida. Muchos no se animan a misionar, por eso trato de mostrar estas propuestas misioneras de evangelización y de ayudas sociales, dando consejos, herramientas y mostrando lo bello y especial que hay en salir al encuentro del otro».

Conócelo

«Conoce el trabajo de Sebastián en su canal de YouTube:

SeBa IaKo

https://www.youtube.com/user/iako95

Publicado en la edición impresa de El Observador del 9 de junio de 2019 No.1248