Por Sergio Estrada

Se conmemoró la fundación de la Real y Pontificia Universidad de México el 25 de enero pasado, además de que se impusieron los birretes doctorales honoris causa a los juristas Mariano Azuela Guitron, ministro en retiro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y al doctor Rodolfo Luis Vigo, ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Santa Fe de Argentina por sus reconocimientos profesionales y sociales.

Historia de la UPM

En su discurso de apertura el padre Mario Ángel Flores hizo un recuento de la historia de la UPM, señalando que la fundación de la Real y Pontificia Universidad de México se llevó cabo el 25 de enero de 1553, hace 467 años, promovida por fray Juan de Zumárraga, primer obispo de México y de don Juan Antonio de Mendoza, primer virrey de la Nueva España.

«La UPM, única heredera legitima y autentica continuadora de la institución, la más antigua y venerable de todo este continente, reabrió sus puertas en 1982 bajo el auspicio de san Juan Pablo II a iniciativa del cardenal Ernesto Corripio Ahumada y la colaboración del cardenal Javier Lozano Barragán», recordó el rector de la universidad de los obispos en México.

El pade Flores señaló, que «ante la constante devaluación de las instituciones y la amenaza de la vigencia de las mismas, se debe reconocer la labor de aquellos que, dejando de lado el discurso de lo políticamente correcto, de acuerdo a las circunstancias políticas, toman partido por la ética y la moral».

Subrayó que un principio básico de la Doctrina Social Cristiana es la subsidiaridad, el desarrollo de las estructuras intermedias que permiten la mayor participación de los individuos e instituciones de la sociedad y el desarrollo democrático.

Ampliación

En su mensaje, el rector de la UPM agradeció la colaboración generosa de muchas instituciones que conforman esta casa de estudios, por la ayuda para presentar casi concluidas las nuevas instalaciones de salones y oficinas. «Gracias a la providencia de Dios, a través de rostros personales e instituciones altruistas. Que este aniversario de la UPM sea compromiso de esperanza con el futuro de iniciativas nuevas de nuestra patria y visión a largo plazo. Quienes reconocen esa tarea nos dan ejemplo de que en la congruencia se construyen nuevas personas y se abren nuevas oportunidades de la sociedad en su conjunto».

Visión

En su mensaje final, el arzobispo Carlos Aguiar, canciller de la UPM, subrayó la necesidad de testimonios que motiven a los seres humanos y alienten a seguir compartiendo, siendo argumentos de entrega generosa de hombres que van al futuro y que tienen el espíritu de fe.

«Esta fe que levanta al ser humano de todas condiciones para incorporarlo y que tenga el entusiasmo de hacer las cosas. Hay personas que entregarán sus causas a la sociedad para poder dejarles a la nuevas generaciones espacios y ambientes que sirvan a la sociedad», destacó el arzobispo.

Publicado en la edición impresa de El Observador del 16 de febrero de 2020 No.1284