El cambio en México debe aliarse al cambio de época (energías limpias, justicia social, mayor conciencia ambiental, cuidado de la casa común, enfrentar el descarte de los ancianos, de los marginados, de las mujeres).

Así como en 1531 –cuando las apariciones de la Virgen de Guadalupe—se dio un cambio de época, así nosotros estamos viviendo, en México y el mundo, un cambio de época.

En la Quinta Conferencia del CELAM, celebrada en Aparecida (Brasil) los obispos de América Latina y el Caribe dejaron muy claro que este cambio de época necesita de discípulos-misioneros.

También, una conversión pastoral, una conversión de corazón que fuera guiada por el Corazón de María, para que nuestros pueblos tengan vida y tengan vida en abundancia.

La morenita del Tepeyac, patrona de América, quiere que los pueblos de todo el “continente de la esperanza” se acojan a su regazo. Y que no haya división ni odio. Todo el que aspire al poder debe comprender este mandato.