Virgen del Carmen, oh Madre mía, me consagro a Ti y confío en tus manos mi existencia entera. Acepta mi pasado con todo lo que ha sido. Acepta mi presente con todo lo que es. Acepta mi futuro con todo lo que será.

Con esta total consagración te confío cuanto tengo y cuanto soy. Te confío mi inteligencia, mi voluntad y mi corazón. Pongo en tus manos mi libertad, mis ansias y mis temores; mis esperanzas y mis deseos, mis tristezas y mis alegrías.

Te confío, oh gran Señora, mi cuerpo y mis sentidos, para que sean puros siempre y me ayuden en el ejercicio de las virtudes. Te confío mi alma, para que tú la preserves de las tentaciones del mundo, de la carne y de Satanás.

Te confío mi entusiasmo y el ardor de mi devoción para que me ayudes a no envejecer en la fe. Te confío mi capacidad y ganas de amar como has amado tú y como Jesús quiere que se ame.

Te confío mis incertidumbres y mis angustias, para que en tu Corazón Inmaculado encuentre seguridad, sostén y luz en cada instante de mi vida.

Con esta consagración me empeño en seguir tu vida de humildad, mansedumbre y pureza.

Acepto las renuncias y los sacrificios que esta elección conlleva, y te prometo, con la gracia de Dios y con tu ayuda, ser fiel al empeño tomado.

Soy todo(a) tuyo(a), oh Virgen del Carmen, y a ti quiero unirme ahora y siempre para adorar a Jesucristo, junto a los ángeles y a los santos, ahora y por los siglos de los siglos. Amén.

TEMA DE LA SEMANA: «VIRGEN DEL CARMEN: CON ELLA VAMOS DE CAMINO»

Publicado en la edición semanal impresa de El Observador del 18 de julio de 2021 No. 1358