Por Sergio Estrada

Con representaciones de altares llamadas: “Ofrendas”, en donde se conjunta la cultura, la fe y la tradición basadas en colores, gastronomía y bebidas en nuestro país- incluso en otros países del mundo- El 1 y 2 de Noviembre se recuerda la memoria de todos los santos y de los fieles difuntos en México, sin embargo, es importante recordar que todos como parte de la vida eterna, se debe tener presente en la alegría de fe que se resucitará por la Resurección de nuestro Señor Jesucristo y que con la muerte física no se acaba la vida sino que solo es un paso a la vida eterna.

De esta manera esta conmemoración es calificada como una celebración de fe, ritos y mitos; una fiesta donde hay símbolos, comidas, bebidas, música, colorida llena de tradición y cultura y en sintonía con otros elementos y específicamente en nuestro país fue descrita el día de “Todos los santos y los fieles difuntos”.

El día de muertos desde el punto de vista teológico

Lo más profundo que se recuerda es el paso que debemos dar hacía la eternidad, de alguna manera recordamos lo infinito que somos y nuestro paso a la eternidad, recordando que tenemos que pasar por la muerte, pero que no es el final del camino y que todavía hay algo más allá, además de recordarnos con unión de los que ya no están con nosotros físicamente, pero espiritualmente sí.

Con esta conmemoración de fe, tradiciones y cultura existe una unión que nos une con aquellos que ya están con Dios a través de los altares. Se reflexiona sobre la muerte física, pero también por aquellos que ya han muerto dando un sentido de esperanza y felicidad. Esta es la mejor manera de recordar esta conmemoración y esto es lo que nos caracteriza como cultura mexicana.

Es aquí donde se une la cultura con un sentido de muerte y con un folklore, donde hay alegría y fe eso que es propio en la esperanza de la resurrección que no se recuerda la muerte por la muerte, pero lo principal es recordar con alegría la resurrección, lo definitivo del encuentro con Dios.

De manera particular en nuestro país, esta conmemoración mexicana une su cultura con las raíces profundas de nuestros antepasados y el pilar que es la fe. La tradición mexicana y católica, además de nuestra alegría se combinan para dar como resultado el festejo de todos los santos y día de muertos y en esta alegría y fe recordamos a los que ya murieron y la resurrección de ese lazo de amor y esperanza.

Día de muertos no es Hallowen

La distinción entre el día de todos los santos y los fieles difuntos que se recuerda en México y el Hallowen, se distingue por las raíces culturales de nuestro país, mientras que el Hallowen es una tradición más celta de países anglosajones de noche de brujas que celebran el 31 de Octubre, cuando termina para ellos el verano y entra el invierno, los creyentes católicos celebramos el 1y 2 de Noviembre.

El Hallowen es una tradición de países anglosajones: La diferencia principal esta en las raíces diferentes y México tiene raíces precolombinas que nos conecta con nuestras raíces de fe, cultura y tradición dando sentido de la muerte, pero sobre todo de esperanza. Aquí en México es la expresión de nuestras profundas raíces culturales, mientras que para el Hallowen es una fiesta de fuego. La diferencia es cultural conjuntamente con la fe.

Entre día de muertos y noche de brujas no hay coincidencias y el Hallowen se ha vuelto una costumbre y no tiene sentido porque no es nuestro origen. Para nosotros tiene más sentido los altares, visitar los panteones y orar acompañados con fiesta de colores.