Fray Pedro de Gante

Pieter van der Moere, nacido en 1478 en Gand (Gante), Bélgica, mejor conocido como fray Pedro de Gante, fue un franciscano lego que llegó en 1523 a la Nueva España junto con dos sacerdotes francicanos que murieron muy pronto debido a las difíciles condiciones misioneras; pero fray Pedro vivió una larga vida (falleció en el siglo XVII), sin volver a salir de México.

No formaba, pues, parte de los “doce apóstoles” de la Nueva España, sino que llegó antes, por lo que al principio evangelizó sin un orden o plan preciso.

Fray Pedro, que probablemente era hijo de Maximiliano I de Habsburgo, emperador del Sacro Imperio Romano, fundó en la ciudad de México la escuela de San José de Belén de los Naturales, donde enseñaba a leer y escribir, artes y oficios, y doctrina a niños avisados que se convirtieron, a su vez, en evangelizadores.

Sin ser sacerdote, todos lo tenían por su amado padre espiritual, tanto que el arzobispo Montufar decía: “Yo no soy arzobispo de México, sino fray Pedro de Gante”.

Fray Juan de Zumárraga

Originario de Vizcaya y nacido en 1468, en su país (España) fue inquisidor. Nombrado Protector de los Indios en 1527, llegó a México en 1528 y se convirtió en el segundo obispo de estas tierras (el primero fue fray Julián Garcés, obispo de Tlaxcala) al ser ordenado en 1533 y puesto a la cabeza de la naciente diócesis de México.

Llevó la primera imprenta al “Nuevo Mundo” y fundó la Real y Pontificia Universidad de México, además de muchas instituciones para el cuidado de los enfermos y ejercicio de la caridad.

Fue pobre, como buen franciscano; después de consagrado obispo casi nada lo distinguía de sus hermanos de congregación. Un caballero recién llegado de Perú, al ver a este fraile tan humilde y venerable, preguntó quién era, y al enterarse de que se trataba del obispo de México, exclamó: “Dichosa ciudad que tal obispo ha merecido”.

Supo aplicar la justicia cuando era necesario; por ejemplo, sobre buen número de clérigos que procedían incorrectamente; y excomulgó a oidores (jueces) por sus abusos contra los indígenas. Zumárraga falleció en 1548.

Fray Toribio de Benavente

Nacido en Benavente, ciudad española, en 1482, formó parte de los “doce apóstoles” de México. Adoptó como seudónimo el nombre de “Motolinía” que le dieron los indígenas en Tlaxcala y que en náhuatl significa “pobre”, debido a la pobreza del hábito franciscano y de que los frailes iban descalzos.

Igual que sus compañeros, asumió la defensa de los indígenas ante las autoridades novohispanas y españolas, lo que, al igual que a fray Martín de Valencia, le valió sufrimientos y persecuciones.

Escribió diversas obras para dar a conocer la historia, costumbres y vida cotidiana de los indígenas mexicanos, entre ellas la Historia de los indios de la Nueva España.

Evangelizaba y enseñaba diversos oficios a los indígenas. Falleció en la ciudad de México en 1569.

Fray Bernardino de Sahagún

Fray Bernardino nació en Sahagún, España, en 1499, y viajó a la Nueva España en 1529.

Los primeros años evangelizó en Tlalmanalco, y en 1535 se convirtió en guardián del convento de Xochimilco. En 1536 fundó el Colegio de la Santa Cruz de Tlatelolco, enseñando latín, instrucción académica y religiosa a los jóvenes mexicas. Pero también pasó por los conventos de Huejotzingo y Cholula, y misionó en Puebla, Tula y Tepeapulco, además de convertirse en visitador de la Custodia de Michoacán.

Emprendió una gran investigación sobre la lengua y la cultura nahuas, escribiendo libros histórico-antropológicos que luego fueron confiscados porque se pensaban que justificaban la religión indígena; y hoy son atacados porque se piensa que demonizaban la religión indígena. Fray Bernardino falleció en Tlatelolco en 1590.

TEMA DE LA SEMANA: LA VISIÓN FRANCISCANA DEL NUEVO MUNDO

Publicado en la edición semanal impresa de El Observador del 3 de octubre de 2021 No. 1369