Por P. Fernando Pascual

Un héroe pone en riesgo todo, incluso su propia vida, por defender un valor bueno, por salvar a un inocente, por levantar la bandera de la justicia, por resistir a un tirano, por proteger a los desamparados.

El mundo siempre ha necesitado héroes. Frente a leyes injustas, frente a la prepotencia de personas sin escrúpulos, frente a los abusos de gobernantes ambiciosos, frente a tentaciones que buscan apartar del propio deber.

El heroísmo inicia en lo pequeño, por ejemplo, al luchar contra un gusto deshonesto, contra la posibilidad de callar frente a quien divulga una calumnia aparentemente inofensiva, contra ese miedo que paraliza a tantos al escuchar mentiras que deben ser desenmascaradas.

El heroísmo llega a lo grande: a arriesgarse contra el tirano, a desobedecer leyes injustas, a defender la vida de hijos antes del nacimiento frente a quienes buscan abortarlos, a luchar contra medidas que ahogan la libertad con pretextos engañosos.

Por desgracia, a veces sentimos que faltan héroes, sobre todo cuando la fuerza del mal permite a policías arrestar injustamente a inocentes, o cuando jueces prefieren defender a los poderosos en detrimento de los débiles.

Sin embargo, no podemos quedarnos con los brazos cruzados, como quien espera que otros asuman los riesgos para defender tesoros como la verdad, la justicia, la vida.

Hay que descubrir, en el propio corazón, esas energías que Dios ha puesto en cada uno, hasta llegar a estar dispuestos a gestos decididos que impidan el avance del mal y abran espacios a la justicia.

No siempre el héroe consigue vencer. Muchos han sucumbido ante fuerzas malignas, externas o, por desgracia, también internas: la mayor derrota es la de quien empezó a luchar contra el mal y dejó ahogar sus buenos deseos entre miedos y egoísmos.

Pero cuando un héroe, apoyado en Dios y rodeado de hombres y mujeres honestos, logra alzar su voz y sus manos contra quienes buscan ahogar lo bueno y noble, el mundo empieza a brillar de un modo diferente: ha sido dado un paso generoso y valiente que permita abrir horizontes de esperanza.

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