GRATITUD

El agradecimiento brota de una conciencia que la educación ha iluminado.

“Gracias” es la palabra que introduce en el hogar la cortesía, el buen orden y la serenidad.

ESPERANZA

Esperar no es sólo tener seguridad en el mañana; es tener confianza en el día de hoy; no confianza en los acontecimientos imprevistos, sino en Dios que los dirige y que nos ama.

HUMILDAD

No consiste en esconderse, sino en no enorgullecerse o admirarse cuando se ha hecho mucho y muy bien.

SINCERIDAD

Decir “sí” cuando es “sí”, y “no” cuando es “no”. Virtud que debe ser trabajada junto con la virtud de la benevolencia, pues la principal razón de la falta de sinceridad es la reacción que ocasiona en la otra persona al practicarla.

CORTESÍA

Todo el mundo, sea cual fuere su condición, tiene derecho a nuestra consideración. Esta virtud se refiere a las “formas“ (vocabulario y actitudes) en el trato con los demás.

BUEN HUMOR

Mirar el lado bueno de las cosas y los bellos aspectos de las personas. No debe confundirse el buen humor con la manía de bromear a cada paso. Se demuestra mejor con una sonrisa que con carcajadas forzadas.

DISCRECIÓN

No toda la verdad debe decirse, en especial si se trata del bien de la persona a quien se habla; o sea que nunca se debe hablar sin discernimiento.

La virtud de la discreción también va encaminada a no querer enterarse de todo si no es necesario.

BENEVOLENCIA

Conceder a los demás nuestro prejuicio favorable; no querer disminuir sus méritos, regocijarse sinceramente por sus virtudes y sus éxitos, aun en sus triunfos obtenidos donde nosotros habíamos fracasado.

Con información de “Las pequeñas virtudes del hogar” (1960), de Georges Chevrot

TEMA DE LA SEMANA: PEQUEÑAS VIRTUDES QUE HACEN GRANDE A LA FAMILIA

Publicado en la edición semanal impresa de El Observador del 31 de octubre de 2021 No. 1373