Por P. Prisciliano Hernández Chávez, CORC.

Muchos pasamos por crisis existenciales de diversa intensidad. Los que han sobresalido en algún campo de la vida, como estrellas de cine, poetas, novelistas, músicos, filósofos o científicos, han vivido sus crisis existenciales que les han permitido, dar un paso fundamental hacia la luz de la fe; encuentran a Jesucristo como su Luz en el esplendor de la fe católica.

Por mencionar solo algunos:

Sir Alec Guinness (1914-2000), actor británico de cine, teatro y televisión, ganador del Óscar al mejor actor en 1957 por la película, ‘El puente sobre el río Kwai.

Scott Hahn (1957), teólogo, apologista, escritor, junto con su esposa Kimberly se convirtieron del Protestantismo al Catolicismo. Este proceso lo narra en su libro ‘La Cena del Cordero’; tiene además ‘Roma dulce hogar’ y otros.

Tony Blair (1953), líder del Partido Laborista inglés y Primer Ministro de 1997 a 2007.

John Wayne (1907-1979), actor premiado por la Academia, altamente valorado por sus actuaciones en películas del Oeste y películas de guerra.

Marshall McLuhan (1911-1880), canadiense, filósofo y teórico de los medios de comunicación quien acuño las expresiones ‘el medio es el mensaje’ y  la ‘aldea global’.

Vittorio Messori (1941) Periodista italiano conocido por susentrevistas, ‘El informe Ratzinger’ y ‘Cruzando el umbral de la Esperanza’  a san Juan Pablo II.

Dietrich von Hildebrand (1889), filósofo y teólogo alemán, autor de muchas obras, honrado por los papas, por sus grandes contribuciones al pensamiento católico, como su ‘Ética’.

Cardenal Jean Marie Lustiger (1926-2007), quien fuera Arzobispo de París (1981 a 2005), Cardenal desde 1983, promotor del diálogo católico-judío, convertido del Judaísmo, tiene obras como ‘Atrévete a vivir la fe’ y un libro hermoso sobre la ‘Liturgia de la Eucaristía’.

Jacques Maritain (1882-1973), filósofo francés, autor de más de 60 libros, iniciador del renacimiento del tomismo; él y su esposa Raïsa, se convirtieron al Catolicismo, después de una crisis, próxima a desembocar en el suicidio de ambos. León Bloy, fue su catequista.

Adrienne von Speyr (1936-2009), doctora en medicina de origen suizo, escritora espiritual y mística, autora de más de 60 libros; influyó en el pensamiento de Hans Urs von Balthasar.

Israel Zolli (1981-1956), Estudioso judío italiano y rabino jefe de Roma de 1940 a 1945, se convirtió al Catolicismo del Judaísmo en 1945; gran amigo de Pío XII, quien mandó fundir vasos sagrados y completar la cantidad de oro que pedían los nazis para salvar  judíos.

Louis Bouyer (1913-2004), teólogo luterano francés, miembro fundador de la Comisión Teológica Internacional; su paso a la conversión estriba en que llegó a la conclusión de que Lutero no valoró suficientemente las consecuencias de la Encarnación del Verbo.

Graham Green (1904-1991), Escritor inglés, conocido en México por su novela ‘El poder y la gloria’.

Norma McCoverty (1947-2017), la demandante en el proceso de 1973, Roe vs Wade, que legalizó el aborto en Estados Unidos; después se convirtió también en ‘pro-vida’.

Edith Stein, Santa Teresa Benedicta de la Cruz (1891-1942), judía alemana, filósofa discípula de Huserrl y su suplente en la cátedra de Fenomenología; religiosa carmelita autora de varias obras entre otras ‘Ser finito y ser eterno’, publicada en F.C.E., asesinada por los nazis en Auschwitz y canonizada por san Juan Pablo II, es Copatrona de Europa

Y muchos más, de todas las épocas.

Un caso emblemático para conocer el fondo de algunas crisis existenciales de camino a  la fe católica, lo tenemos en este holandés Pieter van der Meer de Walcheren (1980-1970). Gran poeta en cuyo ateísmo no cabía Dios.

Narra su conversión en su diario ‘Nostalgia ’, verdadera y apasionante lucha interior, en ella nos ofrece su proceso hacia la fe católica. Su orientador, catequista y padrino de bautizo, será León Bloy,-de lenguaje cáustico, quien escribe la introducción a su obra ‘Nostalgia’; Pieter recuerda al principio el texto de Job,-en latín, 10,22: ‘a la región oscura, como las sombras de muerte y de caos donde la misma claridad es noche oscura’. Para conocer su situación angustiosa, citamos un pasaje de la obra citada: ‘¿Por qué no puedo contentarme con lo que tengo ante mí, tangible, limitado, real? ¿Por qué invoca mi espíritu al Infinito, a la Eternidad? No puedo pensar en el Fin, y el Infinito es como un abismo en el que cae una piedra que nunca jamás alcanzará al fondo. Una y otra cosa son inconcebibles para mi razón…’.

Quizá nuestro ámbito contemporáneo está invadido por la información tan basta en todos los campos que mantiene ocupados y pendientes del ordenador o computadora, a millones de personas, sobre todo jóvenes, que los puede llevar a ese vacío existencial, a no comprometerse a nada y a no tener una orientación esencial en la vida; ésta requiere silencio interior, lecturas pausadas del Evangelio, apertura al Tú divino. A veces los vacíos se quieren llenar con emociones intensas. El lenguaje conceptual y los procesos intelectuales serios, parecen de otro planeta o de hecho de otra época superada, como si la verdad no fuera atemporal.

La invitación de Jesús es una llamada a la conversión, que hace desde ‘el pueblo que habita en tinieblas’, de Galilea de los gentiles, ‘hay sombras de muerte’, donde reina la injusticia y el mal. Este pueblo verá ‘una luz grande’ ( Mt 4, 12-23); es Jesús, a ‘quien lo sigue no anda en tinieblas, sino tendrá la luz de la vida’ (Jn 8, 12).

Jesús invita a caminar en la Luz, con su grito ‘Conviértanse’. La luz de la Iglesia y en la Iglesia, no es otra sino Jesús. Más allá de toda ética, -aunque la implique de modo pleno en el amor total; de todo ritualismo,-aunque implique una liturgia viva, la que tocó primeramente el corazón de Pieter van del Meer o al mismo Scott Hahn; teoría, -aunque la implique en maravillosas y miles de obras de teología y espiritualidad escritas desde hace más de dos mil años: es Jesús en encuentro personal e insustituible, con él como Persona y Acontecimiento en palabras de nuestro amado Benedicto XV.

Convertirse vital y existencialmente al misterio de Jesús, a Cristo mismo; seguirlo de cerca, vivir sus actitudes y prolongar su existencia en nuestras acciones, llevar una vida de encuentro permanente e interior con él.

La conversión nos lleva a descubrir la alegría y el camino de la felicidad.

Convertirse del gran obstáculo de la vida interior y de la vida misma, que es el egoísmo. Convertirse siempre es actual y oportuno, porque nos convertimos al Amor.

A veces se resuelven problemas, pero no los problemas existenciales y esenciales  de la vida, porque la persona es misterio como Dios es misterio y ante ellos no podemos ser simplistas, menos ser superficiales, mediocres del montón.

Parece que la ciencia y sus planteamientos, ignoran los planteamientos precisamente de la vida y del misterio de la existencia de la persona humana. Todo esto abona a la tragedia de prescindir de Dios, ¿Por qué no es un tema académico? El racionalismo ha hecho mucho daño, pues nos ha encarcelado en esquemas positivistas de razón, y ha separado esa unidad tan necesaria e insustituible de ‘razón y fe’. A veces la razón necesita romper su cerco de limitación y abrirse a la fe.

Seguir a Jesús es caminar en la Luz y en la Vida que implica el tiempo y está abierto a la eternidad y al infinito. De aquí se desprende un profundo gozo y una orientación esencial en la vida.

La crisis existencial sincera y profunda, encuentra su plena solución en la luz de la fe cristiana y católica, que nos ofrece a Jesús, Luz del Mundo.

 

Imagen de Jackson David en Pixabay


 

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