Las emociones más fuertes se están apoderando de nuestra mente

Por Mary Velázquez Dorantes

Una de las medidas de salud que a pocos les llama la atención en estos momentos es el cuidado emocional y mental de las personas. Nuestra salud física camina de la mano de nuestra salud interna; nuestras emociones, nuestras sensaciones y nuestros pensamientos también requieren de una coraza, que nos proteja del agobio, la agonía, el desamparo y el desamor.

Las emociones más crueles se están apoderando de nuestra mente. La tristeza, la frustración, el enojo, la apatía, la ira están tomando rehenes dado que el mundo no está acostumbrado a la soledad, a la quietud o lo que algunos han denominado la parálisis social.

Nuestros pensamientos están en una cuerda floja y debemos aprender a cuidarlos, incluso a domarlos, porque, una vez desatados, pueden generar un gran caos al interior nuestro. Hoy podemos presentar el cuadro completo: la tos de la ausencia, la fiebre de la desesperanza, el cuerpo cortado de la angustia y el dolor de cabeza por todo aquello que pensamos. En esta edición te presentamos algunas estrategias para que en los siguientes días aprendamos a cuidar nuestra mente y nuestros pensamientos.

LOS PENSAMIENTOS TIENEN PODER

Durante muchos años los expertos en la mente se preguntaban dónde está la raíz de una vida tranquila y plena, y hasta hace poco se descubrió que esa plenitud y paz están vinculadas con nuestros pensamientos, y que el ser humano tiene la capacidad de controlarlos y cambiarlos.

La angustia, la tristeza, la melancolía y la frustración son parte de la vida; sin embargo, cuando el pensamiento alimenta sus fuentes, el ser humano puede enfrentarse a momentos verdaderamente agobiantes, y es en este momento cuando se le está dando poder a pensamientos negativos que están rompiendo el equilibrio emocional de las personas.

Así como se cuida la salud física, hoy más que nunca debemos cuidar nuestra salud emocional y mental , y aprender que el pensamiento debe estar saludable.

Para ello es importante identificar los pensamientos que fortalecen mi alma y mi espíritu, identificar también qué pensamientos me dan armonía y me ayudan a crecer como ser humano y saber qué pensamientos me llevan a experiencias de tranquilidad y paz. Es importante que en momentos íntimos elaboremos una lista de esos pensamientos y los alimentemos para combatir todo aquello que nos produce malestares emocionales y nos evita conectarnos con la paciencia, la ayuda, los actos de amor.

En estos momentos nada se puede tener bajo control, excepto una cosa: nuestros pensamientos. Mi pensamiento le da pie a mi comportamiento y a mis reacciones y expresará lo que estoy sintiendo; por lo tanto, es importante soltar lo negativo. No podemos evitar no pensar, pero la aprensión de los pensamientos no va ayudar en nada, así que si estás siendo víctima de tus pensamientos identifica cuáles te hacen vulnerable y, de a poco, ¡suéltalos!

Cómo cuidarlos

» Repensar cómo nos estamos conduciendo frente a la contingencia

» Reflexionar sobre lo que es trascendente.

» Crear una relación interpersonal que nos brinde confianza, autoestima, para enfrentar la adversidad con menos dolor y con una actitud sensible para consigo mismo y con los que me rodean.

» Regar nuestra mente como si fuese una planta, quitarle la maleza del ego y abonarle la compasión.

» Todo lo anterior con el objetivo de ser más sensibles social y psicológicamente.

Publicado en la edición semanal digital de El Observador del 26 de abril de 2020 No.1294