Es la oportunidad de retomar, reparar y volver a empezar.

Por Mary Velázquez Dorantes

El mundo está ansioso por regresar a la normalidad. Es importante que visualicemos una realidad sana, para deshacernos de la sensación de alarma que parece haberse mudado a nuestros hogares. También es necesario ir descubriendo los secretos que nos llevarán a la normalidad, y que están justo enfrente de nosotros.

Hoy más que nunca tenemos que aprender a aliviar nuestros miedos y manejar nuestra vida. En esta edición hablaremos de las estrategias que guardamos para enfrentar las crisis y superar la adversidad.

RETOMAR NUESTRA BRÚJULA

La pandemia es una prueba de supervivencia. Algunos hemos estado llenos de nerviosismo, tristezas e incluso depresiones. Sin embargo, el horizonte se aclara y tenemos que aprender a salir del problema con una fascinación por el mundo, y, obviamente, por los nuevos misterios que nos albergan.

Para ello es importante descubrir hacia dónde van dirigidos nuestros pensamientos y cómo los estamos gestionando; es momento de hacer limpieza mental y redescubrir que nuestra realidad no puede ni debe estar bombardeada de ansiedad, angustia o estrés. Saquemos la brújula de la vida, y para ello es necesario volver a armar planes, tomando en cuenta las experiencias, las circunstancias, las limitaciones, pero también los sueños y las metas.

REPARAR EL AMOR

Este tiempo nos lleva a valorar nuestras relaciones personales, cultivar nuestros afectos. Probablemente la misma crisis nos ha provocado sensaciones de amor y también de desamor. Aquí reside la prueba máxima del regreso, la prueba del corazón que repara los errores, que trasciende los defectos y que pone al servicio la huella del amor.

Se trata de un arte, y nadie puede decir que es experto. No obstante, el lenguaje del amor tiene sus métodos: quizás una mirada compasiva suavice la tensión, o un acto de bondad borre el daño hecho. El regreso exige grandes dosis de inteligencia emocional, y, sobre todo, cápsulas de olvido sobre el lamento o las desavenencias.

Podemos reparar de muchas formas, algunas de ellas pueden ser: pedir perdón, evitar la indiferencia hacia el otro, vencer el miedo para con los demás, cuidar a quien hemos olvidado, servir sin esperar nada a cambio, reparar a los otros y repararnos a nosotros mismos.

VOLVER A EMPEZAR

Cruzaremos la meta y tendremos que volver a empezar. Tendremos que sobreponernos a la crisis y volver a descubrirnos. ¿Cómo podemos encender el botón nuevamente? Con fe, con oración, con esperanza, con los recursos de Dios, recursos que nos harán seres valientes; tendremos que aprender a transformarnos y a expresar ese deseo de transformación con responsabilidad; el nuevo botón traerá consigo los recuerdos.

Sin embargo, podemos comenzar de nuevo en sintonía con la vida, lo necesitamos más que nunca. Los recursos son sencillos y quizá parezcan simples, pero servirán para que, cuando salgamos a la normalidad, nuestro mundo interior esté fuerte, sano, equilibrado y sólo así estaremos listos; ¡es momento de ir haciendo el equipaje de regreso!

Publicado en la edición semanal digital de El Observador del 24 de mayo de 2020. No. 1298