Por Sergio Ibarra

Una de las lecciones de este tiempo compartido a la distancia, se relaciona con las visiones morales de líderes empresariales y políticos, de quienes nos rodean y en redes sociales.

Las visiones morales difieren en su estructura, particularmente porque son elaboradas por encimita, o superficiales, o por que son profundas.

Hay quien ha publicado reportajes de que esta pandemia fue deliberadamente provocada. Inclusive hay quien afirma la existencia de una serie de experimentos que dieron lugar a la molécula que nos metió a todas y a todos a nuestras casas. ¿Algún día sabremos si hubo una intención perversa para causar tanto mal a nivel mundial?

Se han cuestionado los datos publicados por el gobierno federal en relación con los efectos de la pandemia en términos de número de contagiados, fallecimientos, los que se han curado, etc. El lío es que el modelo empleado, el centinela, creado en la pandemia de la década anterior, mide una muestra de 475 unidades hospitalarias de las 26,000 que existen en nuestro país. Entonces no sabemos cual es la realidad. ¿Será moralmente válido informar generando mas incertidumbre que certidumbre?

Habrá quien considere que todo esto es una exageración y que es una enfermedad que afecta a una determinada clase social y que no hay nada de qué preocuparse y, en su caso, no se va a contagiar. ¿Será valido que mientras millones decidieron cuidarse, pudieron ser infectados por quien, según su moral, considera permisivo continuar su vida “normal”?

Una lección es la emergencia de adquirir hábitos de limpieza e higiene tanto para protegernos, como para proteger a los demás. Pero, además, esta pandemia ya dejó claro que lo que era normal, los abrazos y los besos, transmiten potencialmente virus y bacterias. ¿Si llegara a aparecer la vacuna, algún día volveremos a estrecharnos las manos?

El gran dilema va a ser volver a la “normalidad”. Término que tiene que ver con las normas. Es muy probable que surjan nuevos protocolos empresariales en espacios públicos, en restaurantes, autoservicios, centros comerciales, cines, estadios y en la protección de los deportistas en los deportes de contacto.

Regresaremos paulatinamente a una nueva “normalidad” y nos encontraremos con el campo de la Moral, lo permisible y lo impermisible. Por mas normas nuevas que surjan, la clave de su cumplimento estará en la moral social.

Publicado en la edición semanal digital de El Observador del 24 de mayo de 2020. No. 1298