El paso por la vida es una experiencia que debe saborearse, aun cuando la publicidad nos persuada de una vida solitaria, desesperada o encaminada a la sobre valoración de los objetos. La tarea es aprender que la esencia interior se encuentra en muy buena compañía: el propio ser humano

Por Mary Velázquez Dorantes

El ruido exterior es una trampa que evita descubrirnos en soledad y esta trampa exige cada día estar rodeados de personas aun cuando no se conocen totalmente. La soledad angustiosa produce estragos internos y provoca sensaciones de desamor, menosprecio, olvido.

Nadie parece enseñarnos a disfrutarnos individualmente, a creer en nuestras fortalezas y a mirarnos como creaciones únicas. Es por ello que hoy te presentamos las ventajas de saber que no estamos solos, y que nuestra esencia es la mejor compañía que tenemos.

DESCUBRIENDO UN AMIGO FIEL

Buscamos amigos en las redes sociales, en los bares, en las reu-niones laborales, sin darnos cuenta que el mejor amigo que podemos tener es nuestra propia persona. La felicidad externa opaca nuestra re- lación propia, el perfeccionismo se ha vuelto una exigencia del mundo actual y funciona como un meca-nismo que produce estrés y agobio social Es por ello que el mejor momento para sentir una compañía fiel, amorosa y pacificadora es cuando nos descubrimos a nosotros mismos: esta es la puerta inevitable para la felicidad real.

Cuando reconocemos nuestras virtudes y nuestros defectos el bienes-tar de nuestra presencia nos ayuda a combatir el desaliento y el desamor. El amigo que buscamos lo llevamos dentro, debemos dejar de buscar hacia fuera e iniciar el camino hacia dentro, con una mirada compasiva y amorosa por lo que significa ser creación de Dios.

Los espacios de silencio y soledad son los mejores momentos para describir qué pensamos, cuáles son nuestros sueños, cómo van nuestra metas, quiénes queremos ser; es la única manera de llegar a la interioridad del ser humano. Las pausas que podemos tener son los encuentros para conocer y escuchar nuestra voz interior, para elegirnos siempre como la mejor compañía.

SIN DEPENDENCIAS

Cada vez tenemos más anclas, cadenas o ataduras. Algunas son mentales, otras emocionales. Cuando descubrimos nuestra presencia podemos romper con estas ataduras, dado que la única forma de dejar la dependencia es a través del  amor propio. Es por ello que seguir evitando la soledad lo único que traerá a nuestras vidas es una codependencia a algo o alguien.Entonces el sufrimiento, la angustia, la desesperación, tocarán a la puerta y se instalarán como modo de vida.

Darnos permiso para ver una película con nosotros mismos,  o realizar una visita a determinado sitio con nuestra compañía es una de las formas más sanadoras frente al desánimo, el agobio, la desolación.

Buscar actividades que integren todo nuestro yo es la mejor terapia para poder estar con los demás, porque es así que no vamos a necesitar la presencia obligada de los otros, sino que la disfrutaremos cada vez que suceda. El ser independiente no significa el olvido social, pero es la única herramienta que nos ayuda a entender nuestra vida en totalidad y cuando la soledad se presente no la veremos  más como el abismo mortal en la que muchos han caído.

MENOS PENSAR, MÁS VIVIR

Las expectativas, los sueños monumentales, las exigencias del mundo provocan que vivamos una vida plani-   ficada, en tiempos y movimientos. Dependemos de las opiniones y posturas de los otros, o quizás depen- demos de los pensamientos que entorpecen nuestra realidad.

Al descubrir quiénes somos nos damos la oportunidad de salir de nuestra mente y todo su bombardeo; la vida comienza cuando paramos nuestros ruidos mentales y escuchamos nuestra propia voz; entonces todos los instantes que suceden se gozan y se contemplan como son. Ese el momento donde el entusiasmo llega, se libera el pasado y el futuro llega con esperanza.

Aprender a estar con nosotros nos dará una vida cotidiana fluida, sin esfuerzos o condicionamientos. Nos prepara para los encuentros, la visión de la vida será más clara, los pensamientos serán menos negativos, la existencia se convertirá en recrearse en la vida cotidiana con una presencia única: tú mismo.

Publicado en la edición impresa de El Observador del 17 de marzo de 2019 No.1236