Por Arturo Zárate Ruiz Hoy abundan lamentos como éste “Nadie me quiere, todos me odian, mejor me como un gusanito; le corto la cabeza, le saco lo de adentro, ¡qué rico gusanito!”, o como este “Son muy malos conmigo pues no acaban de aceptar ni que hoy soy un oso polar...









